Por Javier Rodríguez Ten //
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La que se está preparando a Villar, al bueno de Vicente del Bosque y a sus muchachos por el amistoso en Guinea Ecuatorial está excediendo ya de lo normal. Vale que se pueda decir que se podía haber ido a otro sitio y nos evitamos que se identifique política con deporte y alguna otra cosa más, pero de ahí a la campaña de boicot al partido… media un abismo. Totalmente hipócrita, por cierto.
Cuando yo era pequeño lo del boicot estaba institucionalizado hacia Sudáfrica, por aquello del «apartheid» y su discriminación racial. Pero parece ser que es la única causa por la que se puede llegar a estas decisiones, porque si nos ponemos a pensar en la discriminación a la mujer de muchos sitios en los que estamos pensando… o en otros países con dictaduras comunistas, militares o religiosas… nos quedamos sin eventos internacionales y sin patrocinios en las camisetas, ¿verdad? Está muy bien la iniciativa, pero para ser consecuente hay que extenderla a todos los ámbitos donde haya una discriminación importante e institucionalizada de cualquier tipo… Así que hala, a ello o a callar.
¿Y si dejamos la política en paz, y hacemos una interpretación positiva? Si tan mala es la dictadura en Guinea, si tan mal lo pasan los pobres guineanos… dejémosles que disfruten un rato con nuestra selección; y si la cosa no es así (que yo personalmente no lo sé, sólo recibo información de la que tampoco tengo que dudar), pues también. Y ya está. Como si no hubiera habido JJ.OO o Mundiales en la Alemania nazi, en el Moscú del telón de acero, en la Argentina de la dictadura militar… y no recuerdo cosas parecidas.
A modo de curiosidad: en los JJOO de Moscú, hubo boicot USA por la invasión de Afganistán. Debería sonrojar no sólo que una dictadura (comunista o no) organice unos JJ.OO, sino que EEUU los boicotee por lo de Afganistán y que años después sea dicha potencia la que invada ese país. No deja de tener guasa. Razón de más para separar de una puñetera vez (perdón, se me escapó) política y deporte.
