Por José Miguel Fraguela //
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Con la que está cayendo, en especial en la propia FIFA, parece ridícula y algo más, como luego veremos, la sanción impuesta por el Comité de Ética de la FIFA a Ángel María Villar.
La FIFA informó de la imposición de la multa al presidente español por incumplir las normas de conducta para funcionarios de fútbol y aclaró que «como posteriormente expresó su compromiso de colaborar y demostró una voluntad de cooperación, ha sido sancionado con una advertencia y una multa de 25.000 francos suizos».
Tal es así que el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) se la ha tomado como una absolución en toda regla.
Ángel Villar dijo ayer que la multa que le ha impuesto el Comité de Ética de la FIFA por incumplir las normas de conducta «limpia su nombre» tras «las insinuaciones y filtraciones continuas» sobre su falta de colaboración con la investigación sobre la elección de los Mundiales de 2018 y 2022.
«Por un lado, estoy muy contento con la parte de este fallo que finalmente limpia mi nombre después de tantas insinuaciones y filtraciones continuas sobre mi falta de colaboración con la investigación», afirmó Villar, según informó la RFEF un comunicado.
¿Por qué lo dice Villar?
Si la sanción impuesta tuviese como motivo en exclusiva la falta de colaboración de Villar para con los investigadores, tendría un pase. Pero cuando se dice que se trata de dos infracciones, la anterior y otra de «falta de decoro», expresión atribuida al presidente español, la cosa roza el esperpento.
La nota de la FIFA lo aclara: “La Comisión de Ética de la FIFA ha considerado que el Sr. Villar Llona realizó una solicitud procesal fuera del plazo previsto reglamentariamente y que la expresión reflexiva “Dios mío, tiene cojones”, realizada por el Sr Villar Llona únicamente en una ocasión durante la hora de entrevista con el Sr. Michael García, atenta al decoro. Por ambas cuestiones, la Comisión de Ética de la FIFA ha decidido amonestar al Sr. Villar Llona e imponerle una multa de 25.000 CHF.
Sin embargo, y aquí radica el quid de la cuestión, según Ética la expresión ‘Dios mío, tiene cojones’ fue realizada por Villar «únicamente» en una ocasión durante la hora de entrevista con Michael García, o sea, sin publicidad.
Cuando Michael Garcia quiso tomar declaración al dirigente español, este le preguntó al fiscal quién había iniciado el procedimiento y en virtud de qué hechos debía testificar. Quería saber quien le había implicado en la investigación de los votos concedidos a Rusia y Qatar.
Ante el silencio de García, Villar exclamó «¡Dios mío, manda cojones!», para acto seguido intentar recusarle porque opinaba que, como estadounidense, no era imparcial al juzgar la concesión a Qatar del Mundial 2022, en perjuicio de la candidatura norteamericana.
La recusación fue desestimada pero la cosa no se quedó ahí. Al fiscal le sentó mal esa expresión que conocía («¡Dios mío, manda cojones!»), pues entiende el español, y dio traslado de los hechos (obstrucción + expresión indecorosa) al Comité de Ética.
Tiempo después, Villar accedió a responder a las cuestiones del fiscal manifestando no conocer nada de las operaciones de votos, lo cual no tuvo consecuencias.
Ahora se le sanciona por su obstrucción inicial a la investigación y por esa exclamación «molesta».
Dicho esto, ¿qué impacto social tiene una supuesta falta de decoro puramente verbal en el seno de una conversación privada? Cero, ninguna.
Lo que ha conseguido la FIFA ahora es precisamente el efecto que no se había producido: la difusión erga omnes de la expresión indecorosa (?), de la que nos hemos enterado precisamente por la propia sanción.
Vamos, que Villar podría estar ya estudiando una querella contra el Comité de Ética de la FIFA.
Pero algo importante sí ha ganado el dirigente español: se le abren todas las vías para postularse a la UEFA, ese es su verdadero objetivo a corto plazo.
Ante la ausencia de Platini y el salto previsible de Infantino a la FIFA, Villar cree que se despejan todos los obstáculos y a ello dirigirá sus mayores esfuerzos.
