Por Ramón Fuentes //
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Bien es cierto que suele decirse que las cosas hay que ganarlas en el terreno de juego; que es en el césped y no en los despachos donde los clubes o SAD deben lograr la permanencia o el ascenso de categoría. Pero si algún club se merece quedarse en Primera división es el Eibar. Está claro que los números deportivos acreditan que no ha logrado los puntos suficientes para mantenerse en la máxima categoría. Sin embargo sus “números” económicos reflejan claramente que estamos ante una Sociedad Anónima Deportiva que cumple escrupulosamente con sus objetivos. Es consciente de donde y hasta dónde puede llegar. Filosofía y fórmula de éxito que ya quedó claramente de manifiesto la temporada pasada cuando se vio obligado a ampliar capital para poder mantenerse en Segunda división. No era una tarea nada fácil el tener que lograr cerca de dos millones doscientos mil euros, pero ellos lo consiguieron.
Y se hizo gracias a una campaña perfectamente orquestada y basada en los ideales del club. Nada de grandes accionistas o magnates que puedan abandonar el barco en cualquier momento. Ningún accionista podía adquirir más de 100000 euros.
Esto unido a una gran campaña emocional les permitió lograr accionistas hasta en 64 países de los cinco continentes. A día de hoy el Eibar tiene “socios” en China, Australia, Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, Canadá o Irlanda.
Un club con déficit cero en Primera división
Pero vayamos ya con los números, con esa gestión modélica desde el punto de vista económico y que contrasta precisamente con la forma de actuar en el Elche. El club eibarrés puede presumir de tener déficit cero. Si uno accede a sus números el activo total del club a fecha del pasado 31 de marzo está en torno a los 13 millones de euros; lo que no sólo representa un crecimiento superior al 130% de lo que tenía en junio del pasado año; sino que además sólo el 26% de ese activo responde a deudas.
Pero vayamos con datos más concretos. El Eibar tiene actualmente un patrimonio neto cercano a los 8 millones de euros, de los cuales más del 80% proceden de fondos propios. Además, y esto es sin duda lo más importante, su deuda a corto y largo plazo supera por muy poco los 500000 euros. Una deuda, que además en lo relativo a corto plazo, ha reducido en más de un 80% desde su ascenso el pasado verano a Primera división. Se trata de una sociedad modélica que sabe perfectamente administrar sus recursos; es el “modus videndi” de un club modesto donde los sueldos de la plantilla prácticamente suponen la mitad del presupuesto de la sociedad. El Eibar presume, porque así está acreditado claramente, que cumple con el Reglamento de Control Económico impuesto por la Liga de Fútbol de Profesional.
El éxito del modelo N+1
Ya hace unas semanas expuse en IUSPORT la teoría del N+1 que el Eibar aplica en la gestión diaria del club. Se trata de la forma de gestionar el día a día del club, el funcionamiento de todos y cada uno de los departamentos de la sociedad. Algo que realizan con apenas 13 personas. Sobre ellas recae todo el peso de la institución. Se distribuyen de la siguiente manera: 2 se encargan de la gestión deportiva, 4 asumen todo el apartado de finanzas, administración y atención al público; el apartado de obras y mantenimiento lo asume sólo un responsable lo mismo que la Fundación y la Dirección General. Por último, el departamento de Comunicación y Protocolo lo forman dos personas, lo mismo que marketing y comercial. Esta estructura se creó a raíz del ascenso de Primera división.
Pues bien todos ellos sabían que, de quedarse definitivamente este año en Segunda, esta sería la última temporada que tendría vigencia. Si el Eibar no lograra ascender de nuevo a la máxima categoría, sería insostenible una estructura así en la división de plata. De ahí la teoría del N+1: esta organización se mantendrá siempre que el equipo esté en Primera división y la primera temporada en Segunda. De tener que continuar más tiempo, inmediatamente se reduciría drásticamente ajustándose a un modelo viable en esta categoría. Nada de estructuras mastodónticas que sólo sirven para endeudar a la institución.
Por último, y si no fuera poco lo escrito acerca del modelo de gestión de un club modesto, el Eibar establece clausulas en todos los contratos de sus jugadores donde claramente se establecen distintas cantidades si están en Primera, Segunda o, incluso, en Segunda división.
Con todos estos datos, está claro que si alguien merece la permanencia es el Eibar. Porque esta problemática en torno al Elche, igual que sucedió la temporada pasada con el Murcia, es la constatación que hoy en día ya no sólo vale meter el balón en la portería. Gestionar un club implica cumplir unos requisitos, normas, obligaciones que son iguales para todos los participantes. Y quienes no las cumplen está “adulterando” la competición. Ahora sólo falta conocer el veredicto final del Juez de Disciplina Social de la LFP. Si se confirma el descenso administrativo del Elche, será un aviso a todos aquellos clubes o SAD que viven en el filo de la navaja. Y sería también la victoria o reconocimiento para un club modélico que tiene por bandera mantener saneada su institución, ajustándose a los principios de “Fair Play” que exige la LFP.
