Por Eva Cañizares //
_________________________________________________________________________________________
La verdad es que llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre un deporte que me apasiona: el motociclismo. Pero, por unas cosas o por otras, el fútbol siempre le ganaba la partida. Ha tenido que ser un campeón como Valentino Rossi el que, con una acción absolutamente reprochable, haya traído a las portadas de todos los medios de comunicación una triste actualidad del Campeonato del Mundo de MotoGP.
No voy a detenerme en los detalles, de sobra conocidos por todos, ni en quién tiene o no razón, pero sí que voy a intentar arrojar un poco de luz y de imparcialidad en unos hechos de los que se está hablando mucho más con el corazón que con la cabeza.
Hace ya dos años, la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) y Dorna – entidad organizadora del Mundial de MotoGP – implantaron el actual sistema de carnet por puntos para penalizar y controlar los comportamientos antideportivos de los pilotos durante la conducción, comportamientos como, por ejemplo, obstaculizar a otros pilotos durante los entrenamientos, conducir a una velocidad más baja de lo normal que ponga en riesgo la conducción de otros compañeros, o provocar accidentes intencionadamente. Un sistema que se ha aplicado en multitud de ocasiones desde su puesta en vigor pero que no ha tenido apenas repercusión mediática hasta el incidente protagonizado por Valentino Rossi y Marc Márquez en el GP de Malasia.
Pero, ¿en qué consiste el carnet de puntos? Está regulado en el Reglamento de la FIM en cuyo artículo 1.21.2 se establece que los pilotos deben conducir de manera responsable sin causar daño a otros pilotos o participantes, tanto en carrera como en el pit-lane. Cualquier infracción de esta regla será penalizada con los siguientes castigos: puntos, multas, cambios de posición, paso por el pit-lane, penalización de tiempo, bajada de la posición de salida en la siguiente carrera, descalificación, retirada de puntos de la clasificación general y/o suspensión. En lo que respecta a los puntos, éstos son impuestos por Dirección de Carrera, se van acumulando hasta sumar un total de 10 y tienen una vigencia de 365 días desde la fecha en la que se imponen, pasados los cuales, y una vez que el piloto cumple con la sanción correspondiente, el contador de puntos se vuelve a poner a 0. En cuanto a las sanciones que llevan aparejadas los puntos, éstas se recogen en el capítulo 3 del Reglamento – Código Disciplinario y de Arbitraje -, artículo 3.2.1, “Definición y aplicación de sanciones”, y se gradúan en varios niveles, a saber:
- Los tres primeros puntos, no conllevan castigo. Una sanción de este tipo puede ser impuesta sin que sea necesaria audiencia previa al sancionado.
- 4 puntos: se penaliza con salir en el último puesto de la parrilla de salida en la siguiente carrera.
- 7 puntos: se castiga con salida desde el pit-lane en la siguiente carrera.
- 10 puntos: conlleva la descalificación de la participación en el siguiente Gran Premio (o de la propia carrera si se trata del último evento de la temporada).
Por ejemplo, Rossi fue sancionado con salir en última posición de la parrilla de salida en Valencia a pesar de que solo se le impusieron tres puntos. Ello fue así porque, aunque la patada a Márquez en Malasia le supuso dicha sanción, esos 3 puntos sumados a otro que tenía de una sanción anterior por un incidente en el GP de San Marino, sumaban los 4 puntos que el Reglamento establece como mínimo para sancionar con ese castigo.
Como puede observarse, el Reglamento establece una serie de sanciones aparejadas a un determinado número de puntos, todos ellos aplicables a comportamientos peligrosos o antideportivos de los pilotos. Pero ¿qué se entiende por conducción irresponsable o comportamiento peligroso? Eso es lo que ya no especifica el Reglamento. Y ahí nos encontramos con uno de los grandes problemas del citado cuerpo normativo, su falta de transparencia, objetividad e imparcialidad. Ya lo dijo Pedrosa tras la carrera de Sepang: “El Reglamento es fantástico pero tiene zonas grises. Tendría que ser más claro. No creo que en el Reglamento haya claridad sobre este tipo de acciones”. O el mismo Spies que, de una manera menos elegante y más directa que Pedrosa, manifestó que “está claro que el Reglamento de sanciones es una mierda”. Opiniones compartidas por la gran mayoría de los pilotos y patrocinadores de equipos que exigen una normativa menos relativa, más clara. En el caso de Rossi, la decisión de Dirección de Carrera, aunque no exenta de subjetividad, tenía el precedente creado en Argentina, con Romano Fenati que pegó una patada a Niklas Ajo en un warm up y fue sancionado con salir el último de la parrilla en la siguiente carrera. Y, sin ir más lejos, el pasado mayo hubo otra polémica acción, en la que el piloto checo Hanika tiró a Juanfran Guevara, de forma intencionada, fracturándole la clavícula y fue sancionado solo con 5 puntos.
Es evidente que, favorecido por el inconcreto sistema de sanciones establecido, reina una gran parte de subjetividad en la toma de decisiones de Dirección de Carrera que, sin apartarse ni un ápice de lo dispuesto en el Reglamento, puede aplicar todo tipo de medidas, desde la bandera negra a la amonestación verbal, aunque suele arriesgar poco. Puede imponer unos puntos u otros sin más criterio y perspectiva que el particular de los miembros que la componen debido al grado de arbitrariedad existente cuando se trata de sancionar la llamada conducción irresponsable.
Como ya he referido al principio, este sistema de puntos en el carnet lleva aplicándose desde su puesta en marcha, aunque haya sido ahora cuando ha sido objeto de portadas en la prensa deportiva. Este Mundial que acaba de terminar es en el que más se ha aplicado el sistema de sanciones del carnet de puntos por motivos de “conducción irresponsable”, habiendo sido sancionados un buen número de pilotos por circular a una velocidad anormalmente lenta en pista. Hasta el incidente de Malasia fueron más de 60 las sanciones impuestas y todas ellas por “conducción irresponsable”. Pero el festival de sanciones se ha dado fundamentalmente en la categoría de Moto3 pues los pilotos más jóvenes e inexpertos del mundial suelen correr a rebufo de otros pilotos más rápidos y expertos, una acción no exenta de peligro. Eso propició que, a principios del Mundial, Dirección de Carrera advirtiera a los pilotos de dicha categoría de las posibles sanciones por este tipo de acciones, pero lo cierto es que la medida causó efecto en Assen, donde no se vieron muchos “chupa ruedas”, pero a los pocos días la reprimenda ya dormía el sueño de los justos.
En definitiva, se hace necesario levantar el lado sistemático de las sanciones y analizarlas caso por caso, de modo que se evite que la sanción sea automática. No basta con tener en cuenta la normativa aplicable y los precedentes habidos para poder entender las decisiones que adopte Dirección de Carrera, sino que también es importante destacar que, ante todo, este deporte es un espectáculo y, mal que nos pese, un negocio – negocio que es el que asegura la continuidad del espectáculo -, ya que, volviendo al caso Rossi, de habérsele sancionado con la descalificación, como muchas voces pedían, se habría eliminado toda la emoción y expectación del último Gran Premio. Está claro que el hecho de que el liderato del Mundial esté en juego siempre va a condicionar las decisiones que se tomen. Lo contrario solo se daría en mundo idílico sin intereses de ningún tipo.
