Por José Miguel Fraguela //

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El expresidente de la UEFA, Lennart Johansson, que dirigió la organización hasta las elecciones de 2007, año en que le ganó Platini, ha cargado duramente contra el francés, afirmando que tiene sospechas de que el pago que recibió en 2011 de Joseph Blatter podría ser un soborno.

 

Johansson no entiende por qué Platini nunca informó de los supuestos servicios prestados a la FIFA ni de los pagos recibidos por ellos.

 

En declaraciones a la web insidewordfootball.com, que recoge el diario AS, Johansson dice: “Debe haber sido así, eso es lo que se sugiere. ¿Por qué llegó al punto de recibir el dinero y no informarlo al Comité Ejecutivo? Él es el presidente de la UEFA”

 

El sueco fue más allá en sus sospechas hacia Platini: “Estuve en todas las reuniones de la UEFA y nunca escuché nada de un pago de Blatter a Platini. Es un montón de dinero, no una pequeña cantidad”.

 

Lo que no concretó Johansson fue el motivo de ese presunto soborno, pero lo da a entender. Atando cabos, y de ser cierta tal afirmación del exdirigente sueco, no encontramos otro que el de garantizar la reelección de Blatter en 2011, justo el año en que el suizo pagó al francés los casi dos millones de euros, de los que aún estamos esperando el porqué.

 

La Gazzetta dello Sport y Mundo Deportivo informaban en marzo de 2011 que Michel Platini estudiaba presentarse como candidato a la FIFA y que existía un acuerdo entre Joseph Blatter y el francés para que el segundo saltara a la arena electoral en el caso de que las cosas se torcieran para Blatter, en el pulso que mantenía con el dirigente qatarí Mohamed Bin Hammam, finalmente inhabilitado por el Comité de Ética, quedando fuera de la carrera electoral. Blatter careció de rival.

 

Ahí pueden traslucirse los pactos secretos entre los máximos dirigentes del fútbol de Europa y del mundo. En definitiva, uniendo la sospecha del sueco con estos datos, resultaría que Platini habría recibido el pago el mismo año en que renunciaba a presentarse a la presidencia de la FIFA en unas elecciones en que la UEFA apoyó claramente a Blatter para su reelección.

 

El 1 de abril de 2011, la Secretaría General de la FIFA recibió dos candidaturas para la Presidencia dentro del plazo establecido.

 

Los nombres de los candidatos eran:

 

• Joseph S. BLATTER (Suiza)

 

• Mohamed BIN HAMMAM (Qatar)

 

La disputa comenzó en 2010Mohamed-bin-Hammam.jpg

 

En febrero de 2010 se observaban movimientos de fichas en el establisment del fútbol mundial. Diversos diarios hablaban abiertamente de “Alianza contra el autócrata” o “Cambio de poder en el futbol mundial”, por citar dos expresiones de las usadas.

 

Pocos meses antes del Mundial de Sudáfrica –un proyecto casi personal del presidente de la FIFA–, ya se hablaba del tema de su sucesión, pese a que el propio Blatter aseguraba no tener en su horizonte inmediato dar un paso al costado, sino todo lo contrario: pretendía presentarse en junio de 2011 para al menos un mandato más, el cuarto, hasta 2015.

 

Pero esta vez su deseo tendría que enfrentarse a la alianza que armaron los dos funcionarios de mayor poder en el balompié asiático, tras dejar atrás una vieja enemistad: el presidente de la Confederación Asiática de Futbol (AFC), el qatarí Mohamed bin Hammam, y el millonario surcoreano Chung Mong-Joon.

 

¡Qué casualidad!: el qatarí fue suspendido (y luego inhabilitado a perpetuidad) antes de las elecciones de 2011. Y el surcoreano, aspirante a la FIFA en las próximas elecciones de febrero de 2016, ha sido suspendido hace escasos días por el Comité de Ética, acusado de fraude en la adjudicación de los mundiales de 2018 y 2022.

 

“Nos gustaría ver un presidente asiático. El tiempo está maduro para ello. Espero que toda Asia apoye a nuestro candidato”, dijo Bin Hamman en 2010, en una rueda de prensa conjunta con Chung en Seúl.

 

Bin Hammam había sido compañero de viaje de Blatter y le aseguró importantes votos en las dos elecciones anteriores a 2011.

 

Pero claro, el apoyo del dirigente surcoreano a Bin Hamman en 2010 hacía peligrar la ambición de Blatter de seguir al frente de la FIFA, la mayor multinacional del planeta.  Por eso necesitaba el apoyo de Platini de dos maneras: no presentándose a las elecciones y amarrando el respaldo de la UEFA a Blatter sin fisuras, y así ocurrió.

 

Por cierto, recuérdese que Platini tampoco concurrió a las elecciones de 2015, lo que revela que el pacto secreto era de larga duración: el francés nunca se presentaría como oponente a Blatter mientras este estuviera en activo.

 

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