Por José Miguel Fraguela //

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Como adelantamos en esta misma columna, la contundente reacción de Javier Tebas el pasado jueves tras la frustrada reunión con el ministro José Ignacio Wert, por inasistencia de representante alguno de la RFEF, adelanta lo que pudiera ser una «ruptura» entre ambas organizaciones.

Una gran mayoría de los presidentes de los 42 clubes de La Liga entienden que la actitud de la Federación es de absoluto bloqueo, pues su pretensión de negociar con el Ministerio las cuestiones referentes al fútbol aficionado al tiempo que se perfila el Real Decreto-Ley sobre los derechos audiovisuales hace imposible, al menos en un corto espacio de tiempo, que se alcance un consenso sobre este último tema.

Por eso, como ya aventurábamos, la reunión de este lunes en la LFP se presenta de las más calientes que podrán recordarse.

Sobre la mesa estará la situación de bloqueo que sufren las negociaciones con el Gobierno sobre el proyecto de Real Decreto-Ley audiovisual ante la inasistencia de la RFEF a la reunión del pasado jueves, pero sobre todo a la negativa de esta en cuanto a negociar los derechos audiovisuales, de los que por cierto se auto asigna como de su propiedad, sin abordar simultáneamente la problemática existente en torno al fútbol aficionado.

Hasta ahí, lo oficial. Detrás de esta argumentación de la RFEF están los diversos contenciosos que mantiene con el CSD a cuenta de subvenciones mal aplicadas y en expediente de reintegro, la sobrevenida animadversión de Villar hacia el otrora «amigo» Miguel Cardenal, y el empeño del mismo Villar en que  su «enemigo íntimo» Javier Tebas no logre triunfo alguno de postín que le consolide al frente de la LFP.

Y es que es un secreto a voces que el tapado de Ángel Villar para suceder a Tebas en la presidencia de la LFP es Amadeo Salvo, actual presidente del Valencia, por delegación de Peter Lim.

Y miren por dónde, se sabe que el sector en contra de adoptar medidas de fuerza contra Villar lo lidera precisamente el presidente del Valencia, se ignora si por estrategia propia o por indicación de Peter Lim.

La maniobra de bloqueo de la RFEF hizo estallar al presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas, quien abogó el pasado jueves porque los clubes del fútbol profesional no estén en los estamentos de la Federación de Fútbol (RFEF).

«Los clubes y sus presidentes deben distanciarse de la Federación Española», ha declarado Tebas, que aseguró que el presidente de la RFEF, Ángel María Villar, dijo ayer en la Junta Directiva de la Federación que sí iba a acudir a la reunión de este jueves.

Ante este panorama, Tebas anticipó, aunque no precisó, «decisiones muy importantes» en la próxima asamblea de clubes del próximo lunes en la que analizarán la situación tras la ausencia de la RFEF en el encuentro.

«El lunes vamos a tener que tomar decisiones muy importantes respecto a dirigentes de la Federación. Los clubes españoles, con la actual conducta de los dirigentes, no pueden estar ni un minuto más en los órganos directivos de la Federación», reiteró Tebas.

Ante este panorama, la propuesta general que se pondrá sobre la mesa será la denuncia, o al menos la suspensión temporal, del convenio de coordinación vigente entre LFP y Federación, lo cual llevaría consigo una serie de consecuencias no exentas de riesgo para la propia Liga y sus competiciones.

Desde luego, si así se acuerda, uno de los efectos será la suspensión de toda clase de pagos desde la LFP hacia la Federación.

Es mucho el dinero que anualmente transfiere la Liga a la RFEF, y los presidentes de los clubes, incluidos aquellos que están en los dos lados, salvo alguna excepción rojiblanca y blanquinegra, se sienten indignados con la Federación.

Consideran que la RFEF no está a la altura de las circunstancias al bloquear de facto el nuevo modelo de los derechos audiovisuales, precisamente la piedra angular sobre la que pivota el futuro sistema de financiación de los equipos profesionales.

El asunto es de la máxima importancia, pues una mera suspensión de relaciones entre ambas organizaciones supondría a su vez un bloqueo a la hora de organizar las competiciones. La RFEF haría valer sus competencias en diversos órdenes, entre ellos la validación de licencias y de resultados, o la designación de árbitros y la disciplina deportiva, entre otras.

Veremos este lunes cuál de las dos posturas prevalece, si la de intentar recuperar un diálogo casi imposible con la RFEF, o la de romper relaciones institucionales.

 

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