Por Ramón Fuentes //

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El último tiene que ver con las transferencias internacionales de jugadores, conocidas como TMS. En el año 2011 la Comisión de Disciplina de FIFA decidió crear el FIFA TMS, sistema de control de todas aquellas obligaciones de carácter técnico o que no fueran de enorme complejidad. En concreto se fijaron diez categorías de infracciones en donde FIFA TMS tenía la total potestad para poder abrir procedimientos sancionadores por iniciativa propia, teniendo la potestad también para imponer las correspondientes sanciones administrativas en caso de incumplimiento. Sanción que iba desde una simple advertencia, una reprensión o incluso una multa superior a los 13.000 euros (14.000 francos suizos).

 

El éxito ha sido tan rotundo y con el objetivo de ser aún más eficaces en su aplicación ante la posible vulneración del anexo 3 del Reglamento, la máxima institución del fútbol internacional acaba de incrementar hasta catorce las categorías (tipos infractores) que pueden cometer los clubes por parte del FIFA TMS.

 

Entre esta larga lista está la violación de la confidencialidad, el incumplimiento de la obligación de actualizar los datos de la transferencia, no colaborar con la investigación por parte del TMS, la solicitud incorrecta del Certificado de Transferencia Internacional o la respuesta incorrecta a una solicitud de Certificado de Transferencia Internacional.

 

En el momento en que FIFA TMS detecta un incumplimiento, se pone en contacto con el club o con la asociación implicada para determinar cuál es la violación, solicitar a la parte afectada que presente alegaciones en un plazo determinado. Lo siguiente, siempre que lo acepte FIFA TMS, es enviar una suerte de pliego de cargos (carta) donde le hace constar la o las infracciones que se le imputan y la posible sanción, que oscila entre la mera advertencia y una multa próxima a los 13.500 euros.

 

La parte afectada puede aceptar la carta, o por el contrario, negarse y solicitar que se le abra un procedimiento por parte de la Comisión de Disciplina de FIFA. En este último caso, el club o la asociación implicada se expone a sanciones aún más duras.

 

Este nuevo movimiento de la FIFA es un paso más en su intento de acabar con el posible oscurantismo que rodea a las operaciones o transferencias de jugadores. Tanto en lo que afecta a los menores como al resto de jugadores.

Por IUSPORT

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