Por Juan de Dios Crespo Pérez //

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Leyendo la noticia de la próxima subasta del nombre, las marcas y el logotipo del gran CSKA de Sofía, no puede uno sino sentir que el fútbol, como lo conocíamos algunos, ya entrados en años, está dejando de existir. Si bien ya eran muchos los indicios que se nos han ido dejando, cual Pulgarcito en el camino, no es menos cierto que los optimistas y románticos no nos dejábamos ganar el terreno por los derrotistas

 

Pero, el mito de los equipos del Este, esos CSKA, Dinamos, Slavias y Spartaks, todos ellos nombres que provenían de un comunismo que daba al deporte y a la juventud un relieve para, por otro lado, conseguir una visibilidad mundial, se va cayendo día a día.

 

Y el día 3 de julio próximo se caerá otro, con la venta de lo que le queda al CSKA de Sofía, su propia Historia. La subasta, que hace la Hacienda búlgara por la deuda de solo 5,5 millones de Euros al fisco de aquél país (si bien hay otros 11,5 millones que se deben a otros acreedores) será la degradante venta de un mítico equipo de fútbol, o de su ya esqueleto: nombre, marca y logotipo.

 

También puede ser una buena oportunidad para quien dicen que puede pujar por todo el lote, el multimillonario Bozhkov, que tiene la intención de comenzar desde las categorías de aficionados donde ha caído el CSKA y construir de nuevo el club, pero ya sin deudas y con el solo pago a la Hacienda pública. Si el día 1 pone el 20% de esos 5,5 millones, podrá adueñarse de la imagen del CSKA.

 

No obstante, quizá sea uno más de los grandes caídos, como el Estrella Roja de Belgrado, que parece puede salvarse in extremis, o el otrora gallito Parma, pequeño gran club que logró cuotas jamás imaginadas y que se encontrará la próxima temporada en la Serie D italiana.

 

Todo ellos son reflejo fiel de un fútbol a eliminar, donde prima la inversión del jerarca de turno si no quieren morir clubes legendarios, pero no siempre alguien está dispuesto a poner su dinero, y el largo cementerio de los elefantes se sigue llenando de cadáveres, más o menos exquisitos… El Glasgow Rangers aún no ha terminado su penitencia para volver a la Premier escocesa y el Hamburgo se ha salvado sobre la campana. Estamos asistiendo a una revolución, una primavera futbolística aunque para algunos podría ser considerada como un largo invierno.

 

Ya lo dice la canción: “Cuando un equipo se va, algo se muere en el alma”, esa que aún huele a televisión en blanco y negro, a camisetas sin diseño y a tarde de radio con todos los partidos a la misma hora. Ese CSKA de Sofía vendido al por menor anuncia otra era, como la que Edward Gibbon nos relató en su extraordinaria visión legada en el libro “Historia de la decadencia y caída del imperio Romano”. Y ojo, que los bárbaros están ya a las puertas pero esperemos que no destruyan todo y dejen, al menos, lo mejor.

 

Nota del autor: publicado en el diario Marca

Por IUSPORT

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