Por Javier Rodríguez Ten //

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La designación del estadio en el que se celebrará la final de la Copa de S.M. El Rey es un tema que se viene complicando en los últimos años. Yo particularmente prefiero que se decida una vez se conocen los equipos que la disputan a que, como hace UEFA, se designe de antemano, con desplazamientos costosos y caóticos o la posibilidad de que un club la dispute en su estadio.

 

El problema es que si bien la RFEF tiene la posibilidad de imponer el recinto donde se celebra la final, lo lógico y normal es que el club interesado pueda oponerse a ello. Máxime tratándose de un espectáculo rentable para el organizador y para la ciudad que lo alberga (es decir, que no van a faltar ofertas).

 

Si utilizamos el criterio geográfico, el lugar ideal para la mayor parte de las finales sería Zaragoza, por su equidistancia entre Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. El problema es que La Romareda es un estadio envejecido y con un aforo «pequeño», y que las relaciones entre la RFEF y la Federación aragonesa nulas. La otra opción natural es Valencia.

 

Sin embargo, en esta ocasión y posiblemente por razones económicas, aunque también beneficie a los espectadores (muchos más seguidores bilbaínos y barceloneses podrán presenciar el partido en directo), se celebrará en el Nou Camp. No pasa nada por ello. Ahora bien, existe un grave desajuste, un «agravio comparativo» respecto del seguidor vasco (que además de la entrada debe costearse el desplazamiento, la comida, incluso alojamiento) frente al catalán (que come y duerme en casa, coge el metro o el autobús y se vuelve). Es decir, que ver el mismo partido le va a costar mucho más a unos que a los otros.

 

Precisamente por ello, el precio de la entrada debiera actuar como factor moderador de la desigualdad. Es decir, que, por ejemplo, si las entradas tienen un precio de 50 euros, las que se faciliten al FC Barcelona lo sean a 80 euros y las que se faciliten Athletic de Bilbao cuesten 20. Las que se reserva la organización, a los 50. Al fin y al cabo, al seguidor barcelonés le sigue saliendo más rentable (en dinero y en tiempo), al del Athletic le alegran la cartera y al «neutro» ni fú ni fa.

 

Como idea.

Por IUSPORT

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