Por Daniel Roberto Viola //

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Durante la pasada Copa América Chile 2015 hubo un gran ausente hasta la jornada final. El presidente de la Conmebol, Juan Angel Napout recién pudo viajar en vuelo privado para la premiación el día de la final.

 

Sobre él recaen sospechas de corrupción durante su presidencia en la Asociación Paraguaya de Fútbol (2007-2014), en el marco de las investigaciones en trámite ante la Fiscalía General de EE.UU.

 

Napout, actual vicepresidente de la FIFA declaró tener la conciencia tranquila. «Hay una investigación en curso. Yo estoy totalmente en paz, no recibí absolutamente nada porque soy una persona que toda mi vida estuve del lado de cumplir la ley». Preguntado sobre su ausencia dijo: «El silencio es prudencia cuando se están diciendo un montón de cosas. Muchos se preguntarán dónde estuve desde el 30 de mayo: en la Conmebol, de 7 de la mañana hasta las 7, las 8 de la noche, inclusive sábado y domingo, porque consideré que era mi responsabilidad».

 

Este torneo se vio envuelto en los escandalosos sobornos que involucran a ex dirigentes de la Conmebol y de la Concacaf, que son las encargadas de organizar la Copa Centenario 2016 cuya realización en los EE.UU. hoy está en duda.

 

En tanto, en Chile se vivieron situaciones deportivas y extra deportivas reñidas con la ética. El astro Arturo Vidal casi destrozó su Ferrari al chocar contra otro vehículo en estado de ebriedad, pero no fue sancionado. El dedo indecoroso del chileno Gonzalo Jara al uruguayo Cavani, le valió la expulsión del certamen. Ese acto antideportivo motivó que en la final Chile-Argentina, algunos hinchas de «la roja» mostraran carteles con la leyenda «Jarita ahora con Messi hasta el codo».

 

Otros hechos agraviantes ocurrieron ese día en el Estadio Nacional de Chile: La hinchada local insultó a cada jugador argentino cuando se anunciaron sus nombres y también cuando le tocó el turno a nuestro himno nacional.

 

Una pancarta aludía a la guerra de Malvinas con la cita: «Copas tenés pero el trago amargo te lo dimos en Malvinas». Si no fuera por la tremenda debacle que azota al fútbol esas expresiones debieron tener sanción.

 

El artículo 12 del Código Disciplinario de la Conmebol establece sobre la discriminación y comportamientos similares:

 

«Cualquier persona que insulte o atente contra la dignidad humana de otra persona o grupo de personas, por cualquier medio, por motivos de color de piel, raza, etnia, idioma, credo u origen será suspendida por un mínimo de cinco partidos o por un periodo de tiempo específico». Además, «se prohíbe cualquier forma de propaganda de ideología extremista antes, durante y después del partido», tipificándose sanciones que van desde una multa de u$s 3000, partidos a puertas cerradas o prohibición de jugar en un estadio, conceder la victoria al equipo agraviado, hasta la deducción de puntos y la descalificación de la competencia.

 

La selección campeona pudo ser sancionada por estos hechos si la AFA los hubiera denunciado.

 

El Comité disciplinario deberá resolver las denuncias cruzadas entre la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) contra Gonzalo Jara y los chilenos de la ANFP contra los jugadores Cavani, Godín, Muslera, Giménez, Fucile, González y Stuani bajo los cargos de insultar al cuerpo arbitral y provocar al público tras la eliminación del equipo «celeste».

 

En «Siento ruido de pelota, crónicas de medio siglo» el periodista uruguayo Luis Alfredo Sciutto cuyo seudónimo era Diego Lucero (1901-1995), cuenta que el ex presidente argentino, Julio A. Roca (1843-1914), visitó Río de Janeiro para solucionar un entuerto político junto con un combinado de fútbol en señal de amistad.

 

Roca le indicó al capitán Jorge Brown (jugador insignia del mítico Alumni) que se dejaran ganar el partido porque ello favorecía un acuerdo político. Tras el primer tiempo Argentina ganaba 3 a 0 a los brasileños. Roca fue al vestuario: «¿Qué me estás haciendo Jorge, te pedí que se dejaran ganar?» a lo cual el alto capitán le respondió: «Presidente el deporte no es la política». El partido finalizó 4 a 0 a favor de Argentina.

 

El 6 de julio pasado, Napout le envió una carta a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que es testimonio de la decadencia de esta época: «Quiero expresarle las congratulaciones y los sentimientos de gratitud por el éxito del equipo nacional y el irrestricto apoyo a la organización de la Copa América Chile 2015. Usted, ha sido el fiel reflejo de sus conciudadanos. No escatimó esfuerzo alguno para favorecer decididamente el compromiso asumido. Alentó a su selección y fue ejemplo con su actitud, a respetar a los visitantes. Su gesto no tiene antecedentes y ha dejado una profunda huella de decencia en nuestra competición de mayor envergadura.» 

 

 

Daniel Roberto Viola-Director de Iusport Latinoamérica.

Abogado-Universidad de Buenos Aires-Argentina

E mail: estudio@viola-appiolaza.com.ar 

Nota del autor: Publicado en El Cronista Comercial. 

 

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