Por José Miguel Fraguela //
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Estos días, los principales clubes profesionales del mundo están que trinan con el llamado virus FIFA, aquel que contraen los jugadores cedidos a las selecciones nacionales que se lesionan justo en los partidos de estas.
Pero como saben los lectores de IUSPORT, desde mayo (por ponerle fecha), asistimos a otro virus FIFA, que es el que infecta a los dirigentes de la organización mundial del fútbol.
Como dijimos el pasado 25 de septiembre en IUSPORT, la permanencia de Joseph Blatter al frente de la FIFA tras su anuncio de dimisión (?) en mayo pasado ha irrogado un daño adicional a la FIFA que era perfectamente evitable, justo el que padece ahora la organización una vez ha sido acusado y suspendido su presidente, cuando lo propio es que hubiese sido acusado su expresidente.
Pero si eso es grave, aún lo es más el hecho de que se vea salpicado en el escándalo el presidente de la UEFA y aspirante a la FIFA, Michel Platini, al que todo el mundo daba ya como seguro ganador en las inminentes elecciones.
Cuando faltan escasos meses para unas nuevas elecciones a la presidencia, resulta que el aspirante que prometía la regeneración se ha visto involucrado, y de qué manera, en el escándalo.
Precisamente ese viernes 25 la Fiscalía suiza acusaba formalmente a Blatter y registraba sus oficinas. Entre otros cargos, acusaba al presidente de la organización mundial de haber abonado dos millones de euros a Platini en perjuicio de la entidad.
Pues bien, aunque la Fiscalía suiza aún no ha imputado a Platini, quien hasta ahora solo ha declarado como testigo, el Comité de Ética de la propia FIFA ha tomado la impensable decisión -hasta hace días- de suspender cautelarmente a los dos dirigentes durante 90 días, ampliables a otros 45, ahí es nada.
También adelantábamos el pasado día 25 las consecuencias que esto puede acarrear, que ya las estamos viendo y que son diversas: amagos de rupturas por parte de los magnates que controlan a los grandes clubes europeos, que hace tiempo están decididos a montar otra Champions tipo NBA; cancelación de contratos de patrocinio de las grandes empresas mundiales; pérdida de «auctoritas»; etc…, todo ello, en una caída en picado del prestigio de las dos principales organizaciones del fútbol mundial.
La situación hace tiempo que se ha vuelto insostenible. Es urgente que los órganos competentes adopten decisiones sobre estos asuntos:
1.- Platini debería acatar la suspensión cautelar que se le ha impuesto, sin perjuicio de su derecho a impugnarla. Por consiguiente, debe ser sustituido interinamente por su vicepresidente, a la sazón Ángel María Villar, directivo, por cierto, contra el que no pesa cargo alguno, ni de la justicia de EEUU, ni por parte de la justicia suiza, ni por el Comité de Ética de la FIFA.
2.- El Comité Ejecutivo de la FIFA, convocado para el día 20, debería decidir si aplaza o no las elecciones previstas para finales de febrero.
3.- El Comité de Ética de la misma organización debería resolver cuanto antes el proceso abierto a Blatter y Platini, con absoluto respeto al derecho de audiencia a los afectados.
4.- La justicia suiza debería agilizar asimismo la investigación, para lo cual la Fiscalía debería formular cuanto antes el correspondiente escrito de acusación, si procede.
5.- Por último, la reforma debe ser profunda o no servirá a los fines propuestos.
