Por Álvaro Yanes //
_________________________________________________________________________________________
Parcialmente eclipsada por la Supercopa, la Liga de Fútbol Profesional confirmó una noticia que puede suponer una revolución desde el punto de vista del aficionado que acude al campo. Y es que, aunque se venía apuntando desde la primavera, el acceso biométrico a los campos de fútbol va a ser una realidad en el campeonato liguero de inmediato comienzo.
¿Qué es la biometría? ¿Es España el campeonato pionero en este sentido? ¿Cómo se va a aplicar? ¿En qué estadios? Estas y otras muchas dudas asaltan a los aficionados, a quienes la noticia les ha cogido con el pie cambiado.
Para empezar y a grandes rasgos, decir que con la biometría lo que se pretende es asegurar la identidad de aquel que hace uso de una entrada o pase a un recinto. Las técnicas generales de ingreso biométrico son de lo más variada: reconocimiento de voz, huellas dactilares, geometría de la mano, etc. Quizá la más famosa es el reconocimiento a través de infrarrojos en iris o retinas que sale de forma recurrente en las películas cuando alguien está intentando acceder a cierto sitio restringido. Este sistema de entrada también lo están adoptando ya en distintos espectáculos como, por ejemplo, Disney World para asegurarse que los pases son usados en exclusiva por su titular.
En materia futbolística, Argentina es pionera en el estudio e implementación del ingreso biométrico aunque, como veremos después, los resultados no han sido tan buenos como se esperaban. De hecho, desde 2007 la Asociación de Fútbol Argentino en colaboración con la Universidad Tecnológica Nacional comenzó a trabajar en el “Sistema de Administración para el Ingreso Biométrico a los Estadios del Fútbol Argentino”, más conocido como AFA Plus. Sin embargo, y aunque el sistema empezó a funcionar de forma paulatina a partir de 2013 (se inauguró en un Colón-San Lorenzo), no consiguió sus propósitos, entre otras cuestiones, por su excesivo intento de abarcar a tantos colectivos. En mi opinión, era un proyecto excesivamente ambicioso y tal vez haya sido dicha circunstancia una de las claves para que no se haya conseguido lo que se pretendía.
Sin ánimo de ser exhaustivos, hay que decir que en el ingreso biométrico se intentaba que todas y cada una de las personas que asistieran a un campo de fútbol (no un colectivo determinado, sino todas) estuvieran empadronadas en un censo creado ex profeso. Todo el mundo que quisiera ver un partido de fútbol argentino debería tener un carnet con su foto y huella digital (las entradas en papel desaparecen) con unos datos centralizado por una macro base de datos que sobre la marcha permitía o no el acceso al recinto.
No obstante, como digo, el proceso progresivo no está cumpliendo con lo previsto y, aunque en mayo de 2015 se aseguró que ya eran nueve los estadios equipados con la tecnología adecuada (curiosamente ni el Monumental de River ni La Bombonera –saquen sus conclusiones- lo tienen adaptado) se está en una redefinición del proyecto auspiciada directamente por el Ministerio de la Seguridad de la Nación.
Pero volviendo a España ¿Y la nota de la LFP? ¿Por qué la defino como voluntarista? Porque, aunque efectivamente es un primer paso en el camino, resulta tan esquemática y etérea que su aplicación práctica nos deja un mar de dudas sobre todo, al dar por sentadas algunas cuestiones totalmente desconocidas a la fecha. Así, explica que “El nuevo proyecto de LaLiga se aplica a las denominadas gradas de animación” pero no se definen cuales son las mismas.
El que suscribe desconoce qué son exactamente “las gradas de animación” y aunque hay algunos equipos que sí parecen que están empezando a ponerlas en práctica (verbigracia, FC Barcelona), ni mucho menos se puede considerar algo consolidado ni claramente definido en nuestro fútbol. Se supone que son las zonas de los Estadios donde se sitúan los ultras de los equipos pero hay que recordar que en la mayoría de los casos estas zonas no están perfectamente acotadas ni los estadios están preparados para ello. En muchos Estadios los ultras acceden al mismo por las mismas puertas que los que no lo son.
De igual forma se dice que “a dichas gradas solo podrán acceder los aficionados que hayan obtenido abono, pase de temporada o similar de esa grada, zona o sector, evitando que otros espectadores se ubiquen en las mismas cuando no hayan obtenido dicho título. De este modo, se evita que otros aficionados puedan pretender beneficiarse de las condiciones de la grada de animación” lo cual no parece tener mucho sentido. ¿Qué beneficios? ¿La idea es beneficiar más a quien controlas más?
Por su parte en distintos medios de comunicación se habla de la huella dactilar como medio de identificación, pero repasando la nota de la Liga en ninguno de sus puntos se dice que ese vaya a ser el método a usar. Como hemos comentado anteriormente, el ingreso biométrico puede realizarse de distintas formas y, aunque la huella parece el más operativo en un caso como el futbolístico, no está confirmado.
La nota habla de que el Calderón será el primero de los estadios en usarse el sistema, pero no aclara cuando empezará a estar operativo. Tampoco dice qué equipos lo adoptarán, si es voluntario u obligatorio ni se habla de plazos para su implementación; el Sevilla FC SAD, por ejemplo, dijo anoche en twitter que no lo va a usar. Y es que, en mi opinión, la nota de La Liga parece más un primer acercamiento para que el aficionado sepa qué va a venir, pero deja infinidad de interrogantes.
Aunque estas líneas no tienen más intención que ser un primer acercamiento a la norma venidera, no me resisto a comentar la situación de indefensión en la que puede quedar, por ejemplo, un aficionado atlético (hablo del At.Madrid, ya que la nota se refiere al Calderón) que se haya sacado su abono en una de las zonas que, presuntamente, se acoten como “de animación” y que ahora se vea obligado a dar su huella dactilar (si es que este termina siendo el proceso) a un ente privado.
Es decir: una cosa es que cuando tú vayas a sacar tu abono ya te exijan unas normas y tú, en tu libertad, decidas el sacarlo o no y otra muy distinta es que esas normas vengan ya impuestas una vez que tú sacaste tu abono. Cambiar las reglas del juego con el partido en marcha no parece lo más correcto, máxime cuando hablamos de cuestiones tan delicadas como prestarle tus datos identitarios a un tercero.
