Por Iván Palazzo //

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Cuando Diego Armando Maradona manifestó en los medios de comunicación su anhelo de conducir los destinos de la entidad madre del fútbol mundial, surgió inmediatamente el interrogante acerca de la posibilidad reglamentaria de concretar su candidatura a la presidencia de la FIFA.

 

En ese sentido, el artículo 24.1 de los Estatutos de la FIFA, en correlación con el artículo 13 del Reglamento Electoral de la Presidencia de la FIFA, establece que solamente los miembros pueden proponer candidatos al cargo de Presidente de la FIFA y la validez de las candidaturas depende del imprescindible cumplimiento de ciertos requisitos.

 

A tal efecto, será necesario que el postulante tenga el apoyo, como mínimo, de 5 asociaciones miembro y haya participado de forma activa en el fútbol asociación durante dos de los últimos cinco años antes de ser propuesto.

 

En el caso concreto de Maradona no encuentro óbice para considerar su posibilidad de cumplimentar las condiciones esgrimidas, por un lado, teniendo en cuenta que las asociaciones miembro son 209, me permito suponer que no resultará difícil el apoyo de 5, y por otra parte, en el periodo requerido ha sido entrenador de la selección de fútbol de Argentina y del club Al Wasl de Emiratos Árabes Unidos y embajador deportivo en este último país.

 

Los miembros tienen plazo hasta el 26 de octubre de 2015 para notificar por escrito a la Secretaría General de la FIFA la candidatura correspondiente, ya que el Congreso Extraordinario se celebrará el 26 de febrero de 2016 y la presentación debe ser con una anticipación de, al menos, cuatro meses.

 

Es dable aclarar que el Comité Ejecutivo de la FIFA se ocupa de la creación de una Comisión Electoral ad hoc, compuesta por los presidentes de la Comisión Disciplinaria, la Comisión de Apelación y la Comisión de Auditoría y Conformidad de la FIFA, que supervisa el proceso electoral y comprueba el cumplimiento de los requisitos por parte de los posibles candidatos.

 

Entonces, la Secretaría General de la FIFA procede a remitir las solicitudes presentadas a la Comisión Electoral ad hoc para que las examine y decida sobre la admisión del candidato a las elecciones presidenciales.

 

La antipatía de Maradona con la FIFA tiene su génesis en varios episodios acaecidos antaño, entre los que se destacan el dudoso penal cobrado en la final de la Copa del Mundo de Italia 1990, que determinó el triunfo de Alemania sobre Argentina por 1 a 0, y en el mundial posterior acontecido en Estados Unidos 1994, el inusual y por ende sospechoso suceso que involucró a una enfermera ingresando al terreno de juego a buscar a Maradona, ya que había sido sorteado y debía cumplir el control antidopaje, que finalmente provocó su salida del torneo por doping positivo y el paso a la posteridad de su célebre frase “me cortaron las piernas”.

 

Es sumamente importante tener en cuenta que, de conformidad con lo preceptuado por los artículos 8.1.e y 15 del citado Reglamento Electoral, la Comisión Electoral ad hoc, al recibir las propuestas de candidaturas y previo a decidir si un candidato es admisible, las enviará al órgano de instrucción de la Comisión de Ética para que realice el examen de integridad dentro de un plazo de diez días.

 

La incertidumbre radica en el grado de discrecionalidad que aplicará dicho órgano para que los candidatos superen la “prueba moral” a la que son sometidos, porque la FIFA se ha limitado a informar que los aspectos concretos que debe evaluar el órgano de instrucción de la Comisión de Ética se pueden encontrar en los anexos del Reglamento de Organización de la FIFA, que no se caracterizan por su perspicuidad.

 

Una vez que la Comisión Electoral ad hoc reciba los resultados, deberá reunirse nuevamente para revisar todas las propuestas y decidir la admisión de los candidatos.

 

Consecuentemente, para ser proclamado candidato y competir por el cargo a presidente de la FIFA, además de los requisitos referenciados, se debe aprobar el mentado examen de integridad.

 

Habrá que esperar para saber si los frecuentes reproches de Maradona a la autoridad máxima del fútbol mundial, muchos de ellos acertados a la vista de los escandalosos casos de corrupción surgidos recientemente, así como sus antecedentes de dopaje, son considerados suficientes para convertirse en un escollo insalvable en su carrera a la presidencia de la FIFA y volver a “cortarle las piernas”.

 

Iván Palazzo, abogado especializado en Derecho del Fútbol.

palazzoyasociados@hotmail.com

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