Por Ramón Fuentes //

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Sorprendente, así podría calificarse la ausencia de Ángel María Villar en la reunión convocada a primera hora de la tarde de ayer en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, donde estaba citado junto al CSD y la LFP.

 

Pero este posible «plantón» del máximo responsable federativo tiene varios motivos, empezando por la actual situación de la RFEF respecto a los porcentajes a percibir en ese futuro real decreto-ley de la venta centralizada.

 

Porque, pese a la nota conjunta que LFP-AFE y la propia FEF redactaron nada más salir de su reunión de la Comisión Mixta a principios de este mes de marzo, en la que instaban al Gobierno a una urgente aprobación de este real decreto, lo cierto es que en aquel encuentro no se avanzó absolutamente nada respecto a la gran cuestión, el porcentaje a percibir por parte de la Federación.

 

Como venimos contando en IUSPORT, la RFEF reclama un 5% del total de los ingresos que se acuerden en ese Real Decreto-Ley, frente al 3% que está previsto que ingresara. Y de momento nada se ha hablado al respecto. Aquí radica uno de los motivos de la ausencia. Tiene poco sentido apoyar un acuerdo con el Gobierno cuando todavía desconoce el porcentaje que percibirá por dicho concepto el ente federativo.

 

Sin olvidar que aun continúa sin solucionarse el conflicto abierto entre la RFEF y el CSD respecto a los 8 millones que reclaman a la Federación respecto a cantidades abonadas y no justificadas del porcentaje de las quinielas. Conflicto que afecta directamente a las relaciones personales entre Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol, y Miguel Cardenal, Secretario de Estado para el Deporte, que hace tiempo son inexistentes.

 

Precisamente esta mala relación y la invitación a la reunión de ayer es otro de los motivos que explican que Ángel María Villar no estuviera en la sede del Ministerio. Conviene advertir que dicha convocatoria no fue cursada nunca por el Ministerio, como consideran que habría sido lo lógico en la RFEF, sino que vino desde la Secretaría de Estado para el Deporte.

 

Todo esto no hace sino complicar aún más la tramitación del Real Decreto-Ley, porque esta falta de entendimiento dentro del fútbol español le sirve de pretexto al propio Gobierno para seguir justificando su no tramitación con el riesgo que supone para la viabilidad del fútbol español.

 

Ahora sólo falta saber la respuesta de los 42 clubes profesionales en la Asamblea extraordinaria que la LFP ha convocado para el próximo lunes. La duda está en conocer qué medidas propone la patronal a este nuevo «plante» de la Federación.

 

Pero cualquier medida de presión encaminada a que los clubes se distancien de la institución federativa puede encontrarse con la negativa de aquellos que actualmente compiten en UEFA, empezando por Real Madrid y Barcelona, además del Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla, Villarreal, Athletic Club de Bilbao, entre otros. Más aun cuando Ángel María Villar acaba de ser reelegido como Vicepresidente de la UEFA.

 

Otra de las posibles medidas pasaría por una revisión de las cantidades recogidas en el convenio que RFEF y LFP firmaron el pasado verano y que tiene vigencia para las próximas cuatro temporadas.

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