Por Ramón Fuentes //

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Aún pese al batacazo del reciente Mundial de Brasil, no hay duda que España es uno de los lugares preferidos e «idílicos» para el resto de clubes y selecciones del mundo para poder disputar partidos amistosos. Por eso la Federación Española de Fútbol dispone de su propia tarifa, lo que popularmente se conoce como «caché», para todos aquellos que quieren jugar encuentros amistosos en nuestro país.  

Estas cantidades o tarifas no son nada nuevo ni tampoco responden al hecho de los últimos éxitos de la selección española o de los clubes españoles. Desde 1999 están recogidas en el Reglamento General de la Federación Española de Fútbol. Lo que sí ha hecho el propio estamento federativo es actualizarlas a la nueva realidad económica, más considerando esta nueva situación.

Conviene saber que es el órgano federativo es el máximo responsable y quien debe autorizar todos los encuentros que se disputan en España. Estos nuevos precios o tarifas son independientes a los que impongan los clubes propietarios de las instalaciones donde tengan lugar los partidos. No son precios desorbitados pero si obligarán a rascarse el bolsillo a todos aquellos que quieran jugar un encuentro en España.

Cuatro son las distintas situaciones recogidas y actualizadas en dicho Reglamento General. Primero son aquellos encuentros y torneos organizados en donde al menos uno de los dos clubes no esté adscrito al estamento federativo. Si el club español participante es de Primera división, la tarifa será de 3000, 4000 o 6000 según el torneo sea a un partido, a dos, tres o más. En caso de militar en Segunda división, Segunda B, Tercera, etc., el importe será de 1000, 15000 o 2000 euros; siempre en función de la duración del mismo.

El segundo requisito son los encuentros o torneos donde participe al menos una selección extranjera. Aquí la cantidad se eleva hasta los 9.000 euros por partido. Por supuesto que en este apartado no están recogidos los encuentros amistosos ante «La Roja» que se negocian de forma independiente teniendo en cuenta el «caché» de la dos veces campeona de Europa y del Mundo en Sudáfrica 2010. Un caché que hace apenas unos meses era altísimo y que ha sufrido un pequeño recorte tras la dura eliminación el pasado verano en la cita mundialista disputada en Brasil. Aún así la selección española sigue estando entre las más codiciadas junto a Alemania, vigente campeona del mundo, y otras como Brasil o Argentina.

El tercero de los supuestos que recoge el Reglamento afecta a los partidos o torneos de miembros no afiliados a FIFA, como por ejemplo un combinado de jugadores extranjeros, veteranos etc. En este caso la tarifa por jugar en España varía entre los 7000 hasta los 20000 euros. Por último se incluyen los partidos o torneos organizados por las demás instituciones afiliadas a la RFEF o Federaciones de ámbito autonómico, en cuyo caso estaríamos hablando de unos 3000 euros por partido.

Además la Federación se reserva poder fijar requisitos como exigir que el encuentro nunca coincida con un encuentro de «La Roja», que no sea televisado en nuestro país, pudiendo incluso exigir un aval bancario en caso de incumplimiento.

El CSD reclama ahora a la Federación cerca de 750000 de las Quinielas

Ayer jueves asistimos a nuevo capítulo de la guerra actual entre la Federación Española de Fútbol y el Consejo Superior de Deportes. Con motivo de la celebración de una nueva Junta Directiva de la RFEF, todos los clubes presentes firmaron una carta de queja por los recortes sufridos en las subvenciones que la Federación recibe del CSD relativas a las Quinielas. Además piden una reunión de forma urgente con el Secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal.

Esta situación responde como decimos la drástico recorte estos últimos años de los ingresos procedentes de la recaudación de las Quinielas que se destinan a la Federación Española de Fútbol.

 

Históricamente, desde la promulgación de la Ley del Deporte de 1990 y el posterior Real Decreto de las Apuestas del Estado de 1991 y su modificación de 1998, un 10% de los ingresos se destinaban a la LFP y un 1% de la recaudación total lo tenía que destinar el CSD a la Federación Española de Fútbol para el fútbol no profesional. Desde un principio ese dinero, aproximadamente cifrado en unos 4 millones de euros, la entidad federativa lo destinaba a sus territoriales y más concretamente a las obras de adecuación y mejora de las instalaciones del fútbol no profesional. Cantidades que la Federación recibe mediante un pago único del Estado y una vez finalizado el correspondiente ejercicio presupuestario.

Si bien estos años anteriores ya había experimentado una importante reducción próxima a los 2,5 millones de euros y provocada por la propia recaudación de las Quinielas, la guinda se produjo con la modificación del Real Decreto de las Quinielas en junio del 2013 en donde se estableció de forma excepcional para el 2013 y este 2014 una reducción excepcional dejando en 750000 euros la cantidad destinada a la Federación Española. Hasta el punto que, teniendo en cuenta estas cantidades, en la Federación consideran que no deben someterse a la Ley de Transparencia vigente desde 2013.

Esta situación ha generado un total enfrentamiento entre el CSD y la propia Federación. Ya el pasado mes de septiembre la RFEF se negó a acudir a una reunión con el propio Secretario Estado para el Deporte bajo la necesidad de crear una comisión de seguimiento de estas cantidades. Pero el vaso se colma cuando recientemente el CSD comunica a la Federación Española una liquidación negativa de las quinielas cercana a los 750000 euros; precisamente la misma cantidad que están percibiendo. Dicho de otro modo son cantidades que la Federación debería al propio Consejo Superior de Deportes.

Así pues, entre lo que tienen que devolver y le deben, este año la Federación Española no recibiría un euro de las apuestas del fútbol. Eso explica el ambiente que se respiraba ayer en las instalaciones de la Ciudad del Fútbol y el total respaldo de los clubes a Ángel María Villar, presidente de la RFEF. Veremos cómo responde ahora el propio Secretario de Estado ante esta solicitud de la Federación Española de Fútbol.

Por IUSPORT

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