Por Ramón Fuentes //

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La goleada del Real Madrid ante el Fútbol Club Barcelona del sábado en el Santiago Bernabéu deja sobre la mesa muchas interrogantes: ¿Cómo se ha podido llegar a esta situación? ¿Hasta qué punto es culpable Rafa Benítez de esta debacle? ¿Y cuanta culpa tienen también los jugadores?. Y por supuesto tampoco debemos pasar por alto otra cuestión: ¿Y los responsables de club? ¿Qué cuota de responsabilidad tienen en todo esto?

La situación no esconde el divorcio actual existente entre el seno del vestuario con el actual entrenador del Real Madrid. Un divorcio que se viene gestando desde nada más aterrizar en la casa blanca. Primero fue con Cristiano Ronaldo en la pretemporada en Australia. En su primera comparecencia ante los medios y pregunta acerca de si el portugués era el mejor de mundo, el técnico madridista respondió en estos términos: “ ¿el mejor del mundo? Con decir que es uno de los mejores es suficiente”.

Aquí ya gestó el primer encontronazo del entrenador madrileño con un peso pesado del vestuario que además se había significado claramente a favor del anterior técnico, el italiano Carlo Ancelotti.

Pero lejos de quedarse en una mera anécdota, el problema volvió a avivarse a mediados de septiembre cuando vuelto a preguntar por el asunto, Benítez respondió en estos términos: “No puedo decir que Cristiano haya sido el mejor al que he entrenado”. Esto dio pie a otra verdadera tormenta que obligó a Benítez a decir públicamente que es el mejor del mundo, a compararlo con Pau Gasol y reconocer que es intocable.

A este distanciamiento con Cristiano, hay que sumar el roce que mantuvo con Sergio Ramos como consecuencia de su error en el derbi madrileño, partido donde también enfadó a Benzema por cambiarle después de ser el autor del gol, siendo además entonces el máximo goleador del Real Madrid y de la competición liguera.

El último enfado notorio se ha producido hace apenas unas semanas, esta vez con el colombiano James como protagonista. Benítez decidió apostar por Bale como titular en el Sánchez Pijuan dejando al colombiano en el banquillo quien además salió en la segunda parte y logró marcar el segundo tanto madridista. Benítez lo justificó considerando que no estaba todavía en forma después de una lesión tan larga. Días más tarde, concretamente el pasado 13 de noviembre y tras una gran exhibición del colombiano ante Chile, el jugador lanzaba este mensaje: “esto es para los que dicen que no estoy bien”.

Este divorcio con el vestuario ya quedó patente en el partido del Sánchez Pijuan y ha vuelto a quedar de manifiesto en la durísima derrota del sábado ante el Fútbol Club Barcelona. Dada esta situación, parece claro que la reacción debe partir directamente desde los propios jugadores, son ellos quienes tienen la última palabra, quienes pueden evitar esta caída en picado que se ha producido en los últimos quince días. Debe surgir de Cristiano Ronaldo quien, al margen de su posición frente a Benítez, está muy lejos de ser el jugador deslumbrante de antaño. Hasta ahora sólo se le ha visto en destellos como la goleada ante el Espanyol o en el encuentro de Balaídos ante el Celta. Además en este caso se suma el hecho de los rumores que rodean a su futuro y su supuesto “noviazgo” con el París Saint Germain.

Debe partir de Benzema que, entre su lesión y el posterior juicio por el caso de Valbuena, lleva sin ver portería desde el derbi madrileño ante el Atlético de Madrid. Y ya han pasado cinco jornadas. Debe partir de Bale, prácticamente inédito toda la temporada salvo en la goleada ante el Betis en el Santiago Bernabéu. Y así podríamos ir nombrando uno tras otros a los pesos pesados del club madridista. Tanto el día de Sevilla como el sábado ante el Futbol Club Barcelona se dejo entrever una actitud algo preocupante en los jugadores madridistas. Y sólo ellos pueden cambiar esta dinámica

¿De verdad este sistema es el que quiere Rafa Benítez?

Luego está el apartado de Rafa Benítez. ¿Cómo se explica que el Real Madrid estuviera intratable prácticamente las diez primeras jornadas de liga, sin apenas encajar goles y todo haya cambiado en apenas dos semanas? Porque los números son evidentes. El Real Madrid acabó la décima jornada liguera deslumbrando con sus números, tanto ofensivos como defensivos. Especialmente estos últimos dado que Keylor Navas apenas había encajado tres goles, uno en San Mamés, otro en Vigo y el tercero ante Las Palmas en el Bernabéu. Y en la faceta goleadora sumaba 24 goles con dos goleadas ante el Betis (5-0) y el Espanyol (0-6) además de otras contundentes victorias en San Mamés (1-2) y Balaídos (1-3) o las logradas ante el Levante (3-0) y las Palmas (3-1) en casa. Es verdad que en todo este periplo ya habían surgido ciertas dudas, especialmente en el derbi madrileño en el Calderon (1-1), el empate en casa ante el Málaga (0-0) o el estreno liguero ante el Sporting en el Estadio del Molinón (0-0).

Pues bien todo esto se ha desmoronado en 180 minutos donde el Real Madrid ha encajado 7 goles, es decir el doble de los encajados en 900 minutos y apenas ha marcado dos goles.
Si resulta especialmente llamativo que, salvo el partido del Betis donde también jugó con la famosa BBC como titular, estos no habían vuelto a jugar juntos hasta el sábado pasado. En todo este tiempo el hecho de no tener que poner juntos a Bale, Benzema, Cristiano y al propio James le ha permitido a Benítez poder mover las fichas según su filosofía de fútbol; un equipo más compacto, sin fisuras y menos expuesto al rival. Jugadores como Lucas Vázquez, Casemiro, hasta Jesé han tenido un protagonismo que desaparece cuando vuelven a poder estar disponibles los jugadores “top”.

La victoria en San Mamés donde no jugaron ni Bale ni James o la lograda en Balaídos donde volvieron a ausentarse los dos, siendo titulares Lucas Vázquez y Casemiro, son el mejor ejemplo. Ese día acabó con la imbatibilidad de un Celta intratable hasta entonces. Es decir las bajas,  ausencias que a priori podrían parecer perjudiciales para el técnico madridista, le han permitido a Benítez ser fiel a su estilo, a su forma de entender el fútbol. Algo que no parece viable cuando los “magníficos” vuelven a estar en condiciones. El mejor reflejo lo tenemos en lo sucedido el sábado ante el Fútbol Club Barcelona. ¿Y que hará a partir de ahora? ¿Seguirá apostando por un estilo que no comparte o volverá a confiar en su fútbol?.

La presidencia y la directiva tienen también la clave. Respaldo unánime a Rafa Benítez

Y muchas de estas respuestas las tiene también la presidencia del Real Madrid con Florentino Pérez a la cabeza y la propia dirección deportiva del club. Más después de la postura del público del Santiago Bernabéu al ver como el eterno rival les pasaba por encima. Ahora deben pararse y reflexionar para ver qué camino adoptar. Si van a apostar y dar su total confianza al entrenador, los galones que requiere, aún sabiendo que no cuenta con la confianza de buena parte del vestuario. Este de hecho es el mensaje que se transmite desde las oficinas del Santiago Bernabéu; total confianza en el entrenador. Está previsto que en los próximos días, podría ser este lunes o mañana martes, se convoque una junta directiva de donde saldrá un respaldo unánime al técnico madrileño. Los directivos están esperando la llamada del club.

Este debe ser el primer paso, un respaldo contundente que sirva para que le quede claro a los jugadores quien manda y que sólo apoyándose en el entrenador pueden sacar esto adelante. Este gesto de autoridad semejante serviría para ratificar la debilitada posición del entrenador frente al vestuario. Y de esta forma, conociendo que es el que tiene todo el poder y ayudándose de los jugadores que deben ser los primeros en coger el toro por los cuernos, el Real Madrid puede volver a recuperar ese fútbol que era motivo de elogio hace apenas unas semanas. De lo contrario esto puede acabar en debacle.

Así pues la receta parece clara: el club debe respaldar al entrenador con todas las consecuencias, el técnico debe ser fiel a su estilo pese a quien le pese, y posiblemente esta autoridad sirva para ganarse el respeto de un vestuario que ahora no confía en su jefe inmediato.  

 
Zidane en la recámara

 

En caso de seguir todo igual y que fuera incapaz de revertir la situación, la solución la podría encontrar en casa. Se trata de Zidane, el gran sueño además de Florentino Pérez para el banquillo del Real Madrid. De hecho si el francés no se marchó la temporada pasada a entrenar a su país fue precisamente porque el presidente madridista le ofreció el banquillo del Real Madrid Castilla, entonces recién descendido a Segunda B, con el paso previo y de formación antes de dar el salto al primer equipo. Además Zidane ya cuenta con la titulación UEFA necesaria para poder dirigir a un equipo de Primera en nuestro país. De momento «Zizou» espera tranquilamente y continúa formándose con el filial. Otra opción podría ser la de Victor Fernández, actual director de la cantera del conjunto blanco, y con una dilatada trayectoria en los banquillos del fútbol español.  

Por IUSPORT

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