Por Daniel Roberto Viola //
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Si algo faltaba para ahondar aún más el clima de incertidumbre e inercia operativa que vive hoy la Asociación del Fútbol Argentino, el pasado miércoles un concierto de errores arbitrales opacó el brillo de la final Boca-Central con 57 mil hinchas en el estadio Mario A. Kempes y con más de 2,3 millones de televidentes en Capital y Gran Buenos Aires.
«Estoy destruido» declaró el árbitro Diego Ceballos al diario Clarín. «No maté a nadie». «La gente se debe imaginar que a uno no le importa nada, pero vi la jugada millones de veces y no me puedo explicar cómo fallé. Por suerte tengo fuerza en la cabeza como para recuperarme».
Tras bajar del avión y ser increpado por una mujer en el Aeroparque de Buenos Aires, Ceballos confesó: «Soy un ser humano y me equivoqué en el penal. Es el error más grande de mi carrera».
Por su parte, Luis Segura actual presidente de AFA dijo tras el partido: «Nadie pone un árbitro para que se equivoque. Fue una desgracia. El principal perjudicado fue Rosario Central. Fue un error. No voy a utilizar la palabra robar porque no está en mi vocabulario.»
A las pocas horas, el sitio oficial de AFA confirmó la suspensión provisoria a Diego Ceballos y al juez asistente Marcelo Aumente, «mientras continúa en desarrollo el análisis del informe de los veedores y se les otorga la posibilidad de descargo», y a la par se informó que el Director de Formación Arbitral, Miguel Scime, continuará en su cargo pero separado de la tarea de designar a los árbitros, que pasará al Colegio de Árbitros que preside Víctor Blanco (Racing Club).
Veamos ahora cuáles son las normas y principios que están en juego en este caso. El art.13 del estatuto de la FIFA prevé como obligación de sus miembros: «g) crear una comisión de árbitros directamente subordinada a la asociación miembro», de ahí deriva la llamada Comisión de Árbitros de la AFA, que integran el presidente y 5 vocales, cuyas funciones principales son organizar y supervisar el funcionamiento de la Escuela de Árbitros; proponer al Comité Ejecutivo la incorporación y designación de los árbitros; clasificar a los árbitros por categorías, promoverlos, relegarlos o excluirlos; supervisar la actuación y el cumplimiento del reglamento.
La Comisión Directiva de Rosario Central evalúa por estas horas una presentación ante la AFA pidiendo de jugar nuevamente esa final trastocada por los errores arbitrales, en busca de una decisión ejemplar.
Según el reglamento de transgresiones y penas el club que se considere con derecho puede protestar un partido ante el Tribunal de Disciplina dentro de los 10 días (Art. 13), pero en su Art. 15 se agrega: «El Tribunal no dará curso a la protesta cuando se funde en las resoluciones del árbitro del partido en lo que al juego se refieren».
A nivel internacional, existen antecedentes de repetición de un partido a favor del «juego limpio»: Sabadell 1 – 0 Osasuna: 1987, liga española (alineación indebida); Girondins 1 – 0 Toulouse: 1992, liga francesa (error en tiro libre indirecto en área chica); Bayern 2-1 Nuremberg: 1998, liga alemana (gol fantasma); Arsenal 2-1 Sheffield: 1999, FA Cup (gol después de saque de banda por lesión de un jugador); Auxerre 3-1 Sedan: 2002, liga francesa (gol por saque de mitad de cancha con jugadores en campo adversario); Anderlecht 2-1 La Louviere: 2004, liga belga (gol con balón pinchado); Besiktas 1-1 Gençlerbirligi: 2005, liga turca (gol mientras el árbitro formaba barrera); Uzbekistán 1-0 Bahrein: 2005, clasificación Mundial 2006 (error por invasión en tiro penal). Federación Danesa de Fútbol, 2011 (error al no expulsar por 2 amarillas); UEFA, 2015, clasificación Eurocopa femenina sub 19-Inglaterra-Noruega (error por invasión en tiro penal).
En esta era del «grondonismo sin Grondona» la empresa Torneos continúa como organizadora de la Copa Argentina y hasta una inédita repetición de partido se le debería consultar. Don Julio solía decir: «Ojo con los líneas que pones, porque hace todo el referí y el línea se la manda a guardar».
Es imperioso entender que el error grosero que define un resultado deportivo «no es parte del juego» para los que deben impartir justicia dentro de la cancha.
Parafraseando a Carlos S. Fayt (1918), juez de la Corte Suprema: «Los hechos son sagrados, pero el comentario es libre».
Daniel Roberto Viola-Director de Iusport Latinoamérica.
Abogado-Universidad de Buenos Aires-Argentina.
Nota del Autor: Publicado: www.cronista.com
