Por Juan de Dios Crespo Pérez //

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A finales del año pasado, escribí un artículo en el que me preguntaba cuanto valdría un dron, en referencia al que los albaneses habían enviado al terreno de juego en un partido en cancha serbia y con una bandera de la “Gran Albania”.

 

La UEFA condenó en primera y segunda instancia a la Federación Albanesa a la pérdida del partido por 3-0, pero también le quitaba a los serbios tres puntos por distintos fallos de la organización, como la de no haber permitido que se reanudara el juego, invasión de algunos aficionados, pelea entre jugadores, etc…

 

Pero he aquí que ambas federaciones acudieron al TAS con el fin, la albanesa, de ganar el partido y de no ser multada y la serbia para recuperar esos tres puntos, evitar otra multa y no tener que disputar los siguientes dos partidos a puerta cerrada.

 

Ambas partes bregaron duro en una audiencia de dos días en Lausanne pero el resultado, al menos para mí, ha sido inesperado. Así, los árbitros han decidido que el resultado del partido debía invertirse y que Albania debía ganar 3-0 y no al revés. Eso le supone ahora a Serbia contar con -2 puntos en la clasificación para la Eurocopa 2016…  Está claro que las pocas posibilidades de ir a Francia se han desvanecido y, sin embargo, le ha dado alas a los albaneses que se encuentran ahora con 10 puntos, a dos de Portugal y empatados con Dinamarca y un partido menos.

 

Como vemos, una decisión disciplinaria puede cambiar una competición y las banderas (de la Gran o la Pequeña Albania) ya ondean en Tirana y los aficionados se ven enfilando los estadios galos.

 

Pero, si esto se hace común, podríamos asistir a unas gamberradas más o menos escenificadas, siempre en casa del contrario, que es quien es responsable objetivo de la seguridad del partido y de su desarrollo conforme a las reglas del juego. Serbia, quien ha visto que el TAS reconoce la culpa de los aficionados albaneses en el envío del dron, se ve perjudicada doblemente, sobre todo cuando su primera “culpa” fue solo la de que uno de sus jugadores quiso parar el dron, lo que hizo enfadarse a los jugadores albaneses y comenzar una trifulca.

 

Cui prodest? Como se preguntaban los romanos. A quién beneficia el lío es, obviamente, a Albania, y el laudo del TAS me parece un peligroso paso hacia una responsabilidad objetiva exagerada. Y es que fue un albanés quien envió el dron y también los jugadores de ese equipo quienes comenzaron a pelear para evitar que un serbio sacara el dron del campo…

 

Una artimaña querida o no por, pero que ha dado resultado y que, esperemos no tenga seguidores. Sun Tzu, el gran general chino, quizá olvidó en su “Arte de la guerra” esa nueva táctica, pero a lo mejor el albanés del dron leyó su libro y quiso ampliarlo…

 

NOTA DEL AUTOR: Publicado en MARCA

Por IUSPORT

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