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Michel Platini ha sido reelegido hoy por aclamación presidente de la UEFA para un tercer mandato de cuatro años en el Congreso que se celebra en Viena, en un proceso al que no concurrió ningún otro candidato.
El exjugador francés, tres veces ganador del Balón de Oro como futbolista del Juventus y que llegó al cargo en 2007, afirmó hoy en sus primeras palabras como mandatario reelegido que mantendrá el espíritu participativo en su gestión.
«Liderar esta institución es un honor y les agradezco una vez más su apoyo», declaró Platini.
«Soy el capitán de un equipo que gana, estoy orgulloso de nuestro balance, sabéis que podéis contar conmigo. Hemos tomados decisiones arriesgadas pero hemos ganado. Nuestra forma participativa de trabajar seguirá, tenéis mi palabra», prometió el reelegido presidente a los delegados de las 54 federaciones europeas.
Y sobre las diferencias entre la UEFA y la FIFA, Platini instó a sus colegas a que «no crean todo lo que oyen» y advirtió: «Ciertas personas quieren dividirnos».
«Amamos a la FIFA, el fútbol europeo ama a la FIFA profundamente. Es precisamente por eso, por quererla y respetarla, que queremos que sea perfecta», destacó.
«Queremos una FIFA fuerte, queremos una FIFA respetada», recalcó, y agregó: «Estamos listos para trabajar juntos por el bien del fútbol».
«Espero tomar en este tercer mandato las decisiones correctas y espero pasarlo tan bien como en los últimos ocho años. Y es que no es solo un honor sino también un placer (estar al frente de UEFA)», concluyó.
En 2007 Platini derrotó al anterior mandatario, el sueco Lennart Johansson, por un escaso margen de 4 votos (27 frente a 23).
Tras su primera etapa, en 2011 inició su segundo mandato por aclamación, sin rival opositor, igual que sucedió hoy, tras descartar la presidencia de la FIFA en las elecciones que esta federación celebrará en mayo y en las que el suizo Joseph Blatter tendrá tres contrincantes.
En la apertura del congreso pidió ayuda de las autoridades europeas para luchar contra la violencia en el deporte.
«Hay batallas que solo podemos ganar con la ayuda de las autoridades públicas», advirtió el máximo dirigente del fútbol europeo.
El exfutbolista francés dijo que el nacionalismo y la violencia en los estadios han llegado a niveles no vistos en décadas y recordó que lo que ocurre en las gradas es «un reflejo de la sociedad».
Entre las medidas a tomar contra este problema, Platini apostó por ser más contundente en el control de los accesos a los estadios y también crear una Policía deportiva europea.
«Uno de nuestros desafíos es asegurar que el fútbol siga desempañando su papel esencial como creador de lazos sociales», añadió.
Michel Platini es el sexto presidente de la UEFA, organismo que fue presidido inicialmente por el danés Ebbe Schwartz (1954-1962) y posteriormente por el suizo Gustav Wiederkehr (1962-1972); el italiano Artemio Franchi (1973-1983); el francés Jacques Georges (1983-1990) y el sueco Lennart Johansson (1990-2007).
Platini, un triple Balón de Oro con triplete presidencial
Michel Platini, primer jugador que consiguió tres Balones de Oro consecutivos, puede presumir desde hoy de otro triplete, después de ser reelegido presidente de la UEFA por tercera vez, la segunda seguida sin oposición.
1983, 1984 y 1985 fueron los tres años en los que el entonces capitán del Juventus italiano recibió, como mejor jugador, el reconocimiento del mundo del fútbol, el mismo que hoy le encumbra como el máximo dirigente europeo, sin desestimar su proyección más allá de Europa.
De finalizar este tercer mandato, Platini (1951) se convertirá en el inquilino que más tiempo ocupe el despacho presidencial de la UEFA en Nyon después del sueco Lennart Johansson, que comandó la organización desde 1990 hasta el Congreso de Düsseldorf (Alemania) en 2007, en el que el exfutbolista francés le arrebató el mando.
Su elección entonces se produjo por una ventaja de 27 a 23 en una votación que no fue necesaria repetir ni en su siguiente elección, en el Congreso de 2011 en París, ni en el de hoy en Viena, ya que en ambas ocasiones no ha habido oposición.
Fuerza, personalidad, empeño y también diplomacia pueden ser términos para definir el carácter del presidente de la UEFA, un líder en el campo y fuera, que apuesta por renovar el fútbol, acercarlo más al público y aprovechar su fuerza para integrar desde las categorías inferiores.
Empeñado en erradicar la violencia y en que sea un deporte igualitario y limpio, tanto en el campo como en sus finanzas, Platini cree que aún le queda trabajo por hacer al frente de la UEFA, a la que ha conseguido convencer para organizar una Eurocopa por toda Europa en 2020 y para lanzar una competición como la Liga de Naciones, vinculada a la clasificación para la Eurocopa.
Nieto de inmigrantes italianos y nacido en la región minera de Lorena, en el noroeste de Francia, Platini personaliza la perfecta transición de futbolista a dirigente de fútbol, un mundo que conoce al detalle y en el que acierta a conjugar intereses tan dispares como los de jugadores y clubes.
Tras haber sido parte de clubes como el Nancy (1972-1979) y el Saint-Etienne (1979-1982), Platini dio el salto al Juventus donde se convirtió en santo y seña de un equipo con el que celebró una Copa de Europa, dos Ligas, una Copa de Italia, una Recopa, una Supercopa de Europa y una Intercontinental.
El «10» de Francia vistió la camiseta de su país en 71 partidos y con su selección celebró 41 goles. Uno de ellos en la final de la Eurocopa de 1984, en el Parque de los Príncipes al guardameta español Luis Miguel Arconada, con el que su país logró el título.
Su andadura en el fútbol le permitió también vivir la experiencia de entrenador y fue seleccionador de Francia entre 1988 y 1992. Después de esto empezó a cambiar el rumbo de la que había sido su carrera hasta entonces para embarcarse en el mundo del dirigente deportivo.
La primera aproximación a éste la vivió como responsable del comité organizador del Mundial de Francia 1998, tras el que se convirtió en asesor del presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter.
Desde entonces empezó a ser considerado el «delfín» del mandatario suizo, cuya fidelidad inicial se ha tornado en una crítica tan fuerte como para pedir en voz alto un cambio en la presidencia de la FIFA que dentro de unos años quizá podría llegar a ocupar.
