Un informe publicado el pasado jueves por el diario francés L’Équipe ha alertado sobre una posible utilización de pequeños motores eléctricos que auxiliarían al ciclista, en un exponente claro del llamado dopaje tecnológico.
L’Équipe habría contactado con un ingeniero húngaro, Istvan Varjas, que sería quien los habría fabricado y que reveló que se utilizan desde 1998, información de la que se ha hecho eco el diario AS.
Según contó al diario francés, se trataría de motores “silenciosos e ilocalizables”.
La Unión Ciclista Internacional ha anunciado que está tomando cartas en el asunto y ya ha ordenado investigaciones, entre ellas sobre las dos últimas etapas de la París- Niza.
“Vamos a utilizar un enfoque basado en la inteligencia. Vamos a ser discretos para no provocar intervenciones policiales. Pero el mensaje enviado a los equipos es claro: sabemos que es posible”, dijo un portavoz de la Unión Ciclista Internacional.
Por otro lado, en el reciente informe de la Comisión Independiente para la Reforma del Ciclismo (CIRC), se advierte que a la vez que se avanza en antidopaje, “las trampas técnicas aumentan”.
“A esta Comisión se le ha advertido sobre intentos de trampas técnicas, incluido el uso de motores en el cuadro”, explican.
El dopaje tecnológico está aquí.
