Las wp_posts, los rumores y la sensación que el verano de 2015 deja en materia de lucha contra el dopaje no puede, desde luego, considerarse muy alentadora.
Las instituciones responsables de dicha labor se han mirado recíprocamente y han coincidido en que nadie es responsable, nadie ha hecho nada mal, nadie tenía una función que ha dejado de ejercer.
Así opina el prestigioso jurista Alberto Palomar, quien añade que la ausencia de responsabilidad gestora, personal, política ha derivado – como viene siendo habitual- en echarle la culpa al empedrado: el problema son los controles. Cuando los controles de orina fueron, aparentemente, insuficientes aparecieron los de sangre. Cuando todo falló porque los deportistas confesaron la insuficiencia del sistema y advirtieron de aquellas el paso siguiente es negar los controles como forma esencial de represión y pasar a lo que se llaman sistemas indirectos (pasaporte biológico).
