La ruta de Chris Froome hacia su segundo Tour de Francia tiene dos obstáculos: los Alpes, donde se esperan los ataques de sus rivales, y la sospecha que envuelve al equipo británico Sky, que le ha convertido en el mal amado del pelotón.
El autobús negro y azul de la formación del maillot amarillo aparece ahora rodeada por gendarmes, una imagen que la ronda gala no vivía desde los tiempos de Lance Armstrong, cuando el texano pedía aislarse de un público a menudo hostil.
Es el resultado de los incidentes en los que sus hombres del Sky se han visto envueltos en las últimas etapas, que tuvieron su punto álgido en la etapa de ayer, cuando un espectador lanzó orina al rostro de Froome al grito de «dopado».
Antes, su escudero australiano Richie Porte había sido golpeado y escupido, al igual que otros compañeros, y a punto estuvo de llegar a las manos con un aficionado que le llamó dopado tras la etapa del pasado miércoles.
El Sky y su líder no dudaron en denunciar que el ambiente tenso que se ha creado entorno a su equipo es el fruto del clima de sospecha que reina sobre sus gestas.
En el disparadero dos exciclistas franceses, comentaristas ambos de la televisión pública gala, Laurent Jalabert y Cédric Vasseur, que durante la retransmisión de la etapa de la Pierre Saint-Martin, en la que Froome aplastó a sus rivales y casi dejó sentenciada la carrera, pusieron en duda el origen de tanta superioridad.
No pasa un día sin que la prensa de todo el mundo cuestione al equipo británico, hasta el punto de que su máximo responsable, Dave Brailsford, tuvo que dar un paso al frente y afirmar en la televisión pública «France 2» que «es difícil aportar la prueba de que no se es culpable».
Lo hizo después de que la cadena emitiera un reportaje en el que un experto en rendimiento deportivo, Pierre Sallet, analizara el ascenso de Froome a la Pierre Saint-Martin, en la que según sus estimaciones desarrolló al menos 7,04 vatios por kilo de peso y concluyera que en el pasado todo ciclista que ha superado los 7 vatios por kilo ha sido cazado en una prueba antidopaje.
Presente en el estudio de «France 2», Brailsford aseguró que se trata de «estimaciones» y sin precisar si eran o no correctas, señaló que «no prueban nada».
«Froome tiene una fisiología especial, pero no hace trampas», indicó el responsable de Sky.
Brailsford propone transparencia contra la sospecha: «Pido a la Unión Ciclista Internacional (UCI) que invierta su dinero y ponga una persona permanentemente con cada equipo para que vean que no hacemos nada malo».
Además, en busca de soluciones innovadoras, aseguró que se puede hacer un «pasaporte de potencia», similar al biológico, que analice de forma longitudinal a lo largo de la temporada los parámetros de los ciclistas para detectar variaciones sospechosas.
Si se hiciera, señaló, se vería que Froome no tiene nada que ocultar.
El patrón del Sky entiende que haya frustración entre la prensa y los aficionados, porque su pupilo domina con mano de hierro un Tour en el que se esperaba una gran batalla entre cuatro ciclistas, además de Froome, el español Alberto Contador, el colombiano Nairo Quintana y el italiano Vincenzo Nibali.
Pero si no se ha dado el gran duelo, sostiene Brailsford, es porque sus rivales no ha estado a la altura.
«Si Alberto estuviera en la forma que tenía en el Giro seguramente habría un gran duelo. Nibali no tiene el nivel del año pasado.. Y Quintana mejora cada día, se ha preparado para estar a tope en los Alpes y estoy seguro de que nos dará batalla», analizó.
El responsable del Sky pide fe al público y asegura que lo único que ha hecho es aportar al ciclismo en ruta los mismos métodos que desde 2000 viene aplicando en la pista y que llevaron al Reino Unido, que hasta entonces solo había ganado una medalla olímpica en el parqué, a conseguir 34 con 27 deportistas diferentes.
Un éxito asentado en un secreto que, sin embargo, el gurú del Sky guarda con celo para no dar ventaja a sus rivales. Aunque eso alimente la sospecha.
