El Trofeo Teresa Herrera ha llegado este sábado a su septuagésima edición, que ha ‘olvidado’ por laicidad a la benefactora que da nombre al decano de los torneos veraniegos.
El programa de actos del Trofeo comenzaba tradicionalmente por la ofrenda floral ante la tumba de Teresa Herrera en la iglesia de San Nicolás, continuaba con la recepción oficial a los equipos y autoridades en el Ayuntamiento, la comida con los medios de comunicación y el espectáculo futbolístico.
Sin embargo, la llegada de Marea Atlántica al Ayuntamiento coruñés ha alterado la organización del evento y se ha suprimido el primer acto del día, la ofrenda a la filántropa del siglo XVIII que da nombre al prestigioso torneo.
Teresa Herrera cedió una parte de la herencia a sus hermanos y sobrinos, y el resto lo donó a la Cofradía de los Dolores para construir un hospital en el que asistir a los necesitados de la ciudad gallega.
El concejal de Culturas, Deportes y Conocimiento, José Manuel Sande, explicó a los periodistas tras la recepción oficial en el Palacio Municipal de María Pita, que el acto de la ofrenda floral ante la tumba de Teresa Herrera «tiene que ver con la ausencia del Gobierno Municipal de cualquier tipo de acto religioso, un poco en función del laicismo institucional» que defiende Marea Atlántica.
Sande apuntó que aunque Teresa Herrera «tiene una dimensión de filántropa» y no es un personaje religioso, «el torneo lleva su nombre y ese ya es suficiente reconocimiento».
En la recepción municipal participaron también la concejala de Igualdad y Diversidad, Rocío Fraga, los presidentes del Deportivo y el Sporting Braga, protagonistas de la final masculina, representantes del Victoria y el Rayo Vallecano, que se citan en la femenina, y también el cónsul de Portugal y miembros de la Federación Gallega de Fútbol y de la Asociación de Fútbol Aficionado de A Coruña.
En su turno de palabra, el presidente del Deportivo, Tino Fernández, hizo un guiño al fútbol femenino y afirmó que mantiene la promesa que hizo cuando llegó al club en 2014 para que haya una sección femenina.
«Apostamos por el fútbol femenino y esperamos optar algún día a ese torneo femenino. Esperamos que sea una realidad con el tiempo», declaró.
El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, no acudió a los actos del Teresa Herrera al encontrarse de vacaciones.
Por otra parte, el Gobierno local renunció a las entradas que, por convenio, le correspondían para el Teresa Herrera y se las entregó a familias pertenecientes a la Asociación Solidaridad Gallega con el Pueblo Saharaui (Sogap).
Además, durante las competiciones oficiales del Deportivo, el Ayuntamiento no se aprovechará del palco VIP que tiene en el estadio de Riazor y en cada encuentro lo cederá a una asociación en colaboración con la Federación de Peñas del Deportivo.
Biografía de Teresa Herrera
A principios del siglo XVIII, la localidad de La Coruña era un pueblo con 12 000 habitantes y el país estaba en plena guerra de sucesión entre los Borbones de Felipe V y los Austria de Carlos de Habsburgo.
Teresa Herrera nació en la casa de sus padres en la calle Cordonería de La Coruña. A los cuatro años de edad quedó huérfana de padre. Siendo su madre viuda con diez hijos, Teresa se fue del hogar «para ganarse la vida honradamente con sus habilidades» ―según consta en documento notarial― por no ser una carga para su madre.4 Siendo todavía muy joven, casi todos los hermanos murieron de enfermedad. Su madre agonizante derogó un testamento anterior, y le dejó todos los bienes de su esposo a Teresa. Le hizo jurar que se haría cargo de sus dos hermanas sobrevivientes, especialmente de María Josefa, que había nacido fatua ad nativitatem (‘irracional de nacimiento’), como se les decía en esa época a las personas con retraso psicológico.4
En su casa paterna, haciendo uso de la herencia que le dejó su madre, sumada a la limosna que obtenía de los fieles de la iglesia, atendía a mujeres enfermas que no podían mantenerse, les ponía sus camas y las alimentaba. Convirtió su casa en lo que el pueblo denominó «el Hospitalillo de Dios».
En el pueblo era reputada como «vella bruxa» (‘vieja bruja’) y «a muller dos demos» (‘la mujer de los demonios’), posiblemente porque recorría de rodillas el trayecto que mediaba de su casa a la Iglesia de San Nicolás, donde practicaba diariamente sus rezos, y se suponía que debía de hacerlo para librarse de los demonios que tendría en su cuerpo.
En 1789, a los 77 años de edad, Teresa Herrera ―que fue célibe: no se casó ni tuvo hijos― realizó la donación de todo lo que quedaba de su herencia, varias residencias contiguas que habían sido la fuente de su renta, a la congregación religiosa Cofradía de los Dolores, adoradores de la Virgen de los Dolores, para que hiciesen realidad su sueño, el de crear un hospital de caridad en La Coruña.6 5 Como era analfabeta, no pudo firmar el acta de donación, pero pidió que en el documento de donación se escribiera esta frase: «Si son cortos mis bienes, es infinita la bondad de Dios para atraer las limosnas de los fieles a esta obra de humanidad, la más consoladora y meritoria que puede practicarse en este mundo».
En los libros del municipio de La Coruña aparecen varias entradas que mencionan a Teresa Herrera:
Teresa Herrera manifiesta su preocupación por que la nueva Casa de Comedias que se quiere construir en la ciudad, se levante en el solar de su vivienda que ha cedido a la Congregación del Espíritu Santo para edificar allí el Hospital de Caridad (9 de mayo de 1790).
Las casas de Theresa Herrera en donde se quiere levantar el nuevo Coliseo frente al Consultado ascienden a 100.000 reales (21 de junio de 1790).
Asientos oficiales de la ciudad de La Coruña
Dos años más tarde, el 14 de junio de 1791, se colocó la primera piedra del dispensario, en un acto solemne al cual asistió ya muy anciana Teresa Herrera, que recorrió el itinerario procesional apoyada en su bastón, cantando con las demás fieles.
Falleció en su ciudad natal el 22 de octubre de 1791.5 Sus restos descansan en la Capilla de Dolores de la Real Congregación de Dolores y del Espíritu Santo en la Iglesia de San Nicolás, en La Coruña.4 Falleció triste por las intrigas que se levantaron nuevamente contra su proyecto.6 En 1794 se inauguró el hospital.
En el año 1876, el Ayuntamiento acordó dar el nombre de Teresa Herrera a la calle Campo Carballo, que actualmente comienza en la calle de Ferrol y la plaza de Lugo y acaba en la plaza de Pontevedra.
