La pasión por el pádel crece en España y gana adeptos en su modalidad en silla de ruedas, una disciplina que como confirma a EFE el miembro del club ‘Pádel en Silla Valencia’, Germán García, obtiene cada vez «más publicidad» y cuenta con jugadores que ya tienen patrocinadores.
Durante uno de sus entrenamientos en Valencia, García resalta que algunos de sus compañeros tienen el respaldo de marcas de pádel y comercios como restaurantes, que sufragan los gastos del material deportivo y los desplazamientos hasta los torneos.
«En España se va fomentando el pádel adaptado y en las grandes ciudades hay muchos compañeros que lo practican», confirma García, quien escribió el prólogo del club valenciano en 2012 con otros cuatro jugadores y que ahora entrena con veintisiete compañeros que juegan de forma regular.
Para este integrante del club ‘Pádel en Silla Valencia’, el boca a boca es el causante de ese incremento en el número de adeptos, y gracias a ello, se ha conseguido formar «un grupo bastante homogéneo» que se ejercita dos veces a la semana.
En cuanto al reglamento, la única diferencia que distingue al pádel que se practica de pie del que se juega sentado es el bote de la pelota, ya que en lugar de uno en la modalidad adaptada están permitidos dos botes.
García asevera también que las sillas deportivas usadas para este deporte son «mas anchas por el ángulo de las ruedas» y permiten «hacer más rápidos los movimientos», a la vez que otorgan mayor estabilidad gracias a una rueda trasera que impide que vuelquen las sillas cuando se realiza un movimiento hacia atrás.
Las instalaciones, eso sí, importan y mucho, porque es necesario «que el recinto esté adaptado y tenga unos servicios acordes a nuestras necesidades» como puedan ser «puertas de entrada a las pistas un poco más anchas» o duchas acondicionadas.
En la agrupación, uno de los jugadores con más historia es Juan Gramaje quien, a sus 63 años, es «la persona discapacitada de más edad que juega al pádel en toda España» y el trigésimo clasificado del ránking estatal de la Asociación de Pádel en Silla (APS), un listado en el que participan cerca de 130 jugadores.
Aunque reconoce haber estado «varios años parado» antes de retomar el deporte con el pádel, Gramaje está federado y participa en campeonatos autonómicos y nacionales, el último de ellos un regional celebrado en la Pobla de Farnals (Valencia) en el que quedó «campeón del grupo B» con su compañero de equipo.
«Le doy un poco de guerra a los jóvenes, de cuando en cuando el abuelo los pone firmes como en la mili», bromea Gramaje, quien asegura que tras mucho tiempo «parado» ha vuelto al deporte con el pádel y ello le ha servido para que los años y la lesión no le afecten más.
De hecho, este último aspecto es uno de los más destacados por los jugadores, ya que como sostiene otro de los miembros del club, Carlos López, «el deporte nos ha ayudado un montón a todos».
López revela a EFE que su discapacidad «viene por un accidente de tráfico» que sufrió hace veinte años y que tras ello tuvo «que volver a rehacer la vida otra vez», por lo que el pádel «a la mayoría» les ha ayudado «a volver a funciona» y a reinsertarse en la la sociedad.
Un recorrido largo en el que el deporte es pieza fundamental desde los primeros días «hasta que haces vida normal, como antes», concluye López.
