El diario El Mundo publica este martes un editorial acerca de la pitada al himno durante la final de copa en el que afirma que «resulta excesivo criminalizar la pitada al himno nacional para evitar que las instituciones y autoridades vuelvan a ser abucheadas en un campo de fútbol. Tan reprobable es el comportamiento de aquellos aficionados del Barça y del Athletic de Bilbao que con sus silbidos empañaron la final de la Copa del Rey, como el de Artur Mas, que con su sonrisa hizo suyo el menosprecio. Sin embargo, el Gobierno no debe caer en la tentación de promover un cambio legal en caliente que atente contra un derecho fundamental como es la libertad de expresión. Podemos lamentarnos porque como dijo ayer la Defensora del Pueblo la bochornosa pitada del sábado es la expresión de un «odio, antipatía e irascibilidad» sólo rechazables. Pero guste o no a los españoles que se sienten representados por los símbolos de la nación, pitar el himno no debe ser un delito».
