Los entrenadores del grupo canario de Tercera División (XII), en su mayoría, tienen una amplia variedad de profesiones, algunas relacionadas con el propio deporte, y otras de la más diversa actividad económica.
Hasta cinco responsables técnicos tienen como profesión única y habitual la de entrenador de fútbol, ligándose a los clubes con un contrato federativo y una compensación económica, lo cual no deja de ser llamativo, dada la actual situación general, y de los propios clubes en particular.
El resto, compagina sus actividades laborales con el entrenamiento en los equipos que gestionan. De ellos, seis trabajan en la administración pública, pasando por un hospital como celador, y otros también como empleados municipales.
También hay un profesor de educación infantil, y un técnico que trabaja con menores en situación de exclusión social, e incluso hasta un funcionario de la Seguridad Social del Estado.
El sector servicios es el que más candidatos tiene, siete, con profesiones tan diversas como, técnicos de mantenimientos en hoteles, mozo-repartidor-reponedor, peón de medio ambiente, o vendedores de productos de alimentación, aunque también hay quien hace trabajos de panadero, o forma parte de la plantilla de un concesionario de alquiler de vehículos sin conductor.
Igualmente los hay formados a más alto nivel, como un economista que trabaja en una entidad bancaria, o un licenciado en medicina, con consulta propia en la rama de la pediatría, y que ya ha tenido que aplicar sus conocimientos de galeno en alguna instalación para ayudar a jugadores que han sufrido un percance durante el partido.
De los veinte entrenadores que actualmente conforman el grupo de Canarias, cinco han pasado por la universidad, y sólo dos, se han licenciado en los oficios que actualmente desempeñan, mientras el resto, quince, se han ido colocando donde mejor han podido en una estructura laboral cada vez más selectiva.
