A raíz de la decisión de Jesús Samper, pensada pero aún no ejecutada, de desprenderse del capital que posee en el Real Murcia, SAD, ha salido a la luz la cantidad (y otras cosas) que el club murciano reclama a la LFP como indemnización por el descenso administrativo decretado en agosto pasado.
Como saben nuestros lectores, la LFP acordó el 7 de agosto el descenso administrativo del Real Murcia a Segunda B por no cumplir los ratios económico-financieros. Ironías del destino.
Pues bien, en medio de la telaraña de recursos y demandas en las que está inmerso el club contra la Liga, uno de los datos que ha trascendido es el de que el club reclama a la Liga 25 millones de indemnización por los perjuicios que estima le ocasiona ese descenso por causa no deportiva.
Recuerda José Otón en el diario La Verdad que según la última auditoría presentada por el Real Murcia a la Liga, el equipo grana contó en el ejercicio 2013 con cerca de 560.000 euros de gastos en lo referente a los salarios del personal no deportivo, mientras que la Seguridad Social del mismo grupo ascendió a 195.000 euros.
De ahí que los primeros que se han acercado a preguntar por el Real Murcia se hayan asustado ante tales cifras y hayan solicitado a Samper que se haga cargo de despedir a sus empleados antes de irse. El madrileño intentará asumir los menos gastos posibles y quiere que los empleados con más antigüedad sigan en el club.
En la demanda que ha interpuesto reclama a la Liga, además de su reingreso en Segunda A, una indemnización de 25 millones de euros por los daños y perjuicios causados a la entidad. La cantidad estaría basada, según el mismo medio, que cita a Juan Antonio Samper, en los ingresos que el Real Murcia habría podido dejar de percibir por no jugar este curso en Segunda A.
Según José Otón, Samper le habría manifestado a los peñistas la pasada semana en Las Rozas que si gana el pleito y el club es indemnizado con 25 millones, diez serían para la propia familia Samper, y el resto iría destinado a reducir la deuda del club y afrontar otros gastos corrientes.
