[Img #15615]El presidente ejecutivo de la ACB, Francisco Roca, aunque no fue muy explícito, alumbraba hace unos días las claves del conflicto que se avecina tras el nuevo formato que se pretende para la Euroliga.

 

Roca manifestó el pasado día 11 que «los calendarios se van a ver seriamente afectados con el nuevo formato de competición que ha presentado la Euroliga, en el que 11 clubes con licencia A tendrán garantizada su presencia permanente de los 16 posibles a partir de la próxima temporada 2016/17, aunque ha aclarado que todavía le «faltan muchos datos para ver la repercusión directa de esta nueva competición».

 

Pero en verdad no hace falta esperar tanto para vislumbrar el evidente riesgo que tendría la ACB, y las otras ligas, de perder interés mediático. Si los grandes clubes optaran por unir sus destinos a la Euroliga, rompiendo toda clase de vínculos con la FIBA, el asunto puede complicarse muchísimo.

 

El plan B que manejan el Real Madrid, el Barcelona y el Laboral Kutxa, es ofrecerle a la FIBA el mantenimiento del segundo equipo en la Liga Endesa, pero es harto improbable que la organización internacional del baloncesto acepte tal propuesta. Al final estaríamos ante un escenario tipo NBA, con una Euroliga «cerrada», por más que lo niegue Bertomeu, totalmente al margen de la federación internacional.

 

Esto sería un golpe mortal para la ACB. De ahí la preocupación de Roca cuando habla de «presión» sobre los calendarios. La nueva Euroliga podría hacer inviable que los primeros equipos de los grandes clubes puedan disputar dos competiciones europeas, la Euroliga y la de la FIBA, y seguir en las ligas nacionales.

 

Demasiados partidos. De la actual Euroliga con 24 jornadas pasaríamos a una nueva de 30. El calendario no permite mucho margen. Con la nueva competición, un club podría disputar  hasta 84 partidos en una temporada.

 

Roca dice que «es una presión en el calendario clarísima»; «cuando hay más partidos de competición internacional, hay más presión para las ligas locales». «Es fundamental que los calendarios acaben encajando bien», puntualizó, sin aludir al posible éxodo de los grandes clubes a Europa.

 

En cuanto a que se trata de una  Euroliga «casi cerrada», Roca advierte de lo complicado que sería el ascenso de la liga Endesa a la Euroliga, teniendo en cuenta que «por lo visto tenemos tres clubes que ya tienen plaza fija».

 

Y terminaba con esta sentencia: «Va a haber un proceso de discusión interna en la ACB sobre cómo vemos estos futuros cambios».

 

La pelota está por tanto en el tejado de los grandes transatlánticos del baloncesto, que deberán optar próximamente entre dos modelos, el planteado por la Euroliga y el alternativo que ofrece la FIBA.

 

No cabe duda de que estamos ante un momento histórico, para el baloncesto europeo por supuesto, pero sobre todo para las ligas nacionales, en especial la primera de Europa, la Liga Endesa, que podría estar contando sus últimos días, tal y como la conocemos hasta ahora.

Por IUSPORT

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