La FIFA inauguró hoy su 65 Congreso, que tiene como punto principal de su agenda la elección de presidente, un puesto que el suizo Joseph Blatter parece tener posibilidades de seguir ocupando, pese a los escándalos de corrupción que han envuelto a la organización en las últimas 48 horas.
A su llegada al Hallenstadion de Zúrich, donde se celebra el Congreso, numerosos delegados declinaron hablar con los periodistas, pero aquellos que aceptaron hacer declaraciones estaban divididos en cuanto a sus preferencias.
Delegados de países africanos y de pequeñas islas que cuentan con federaciones nacionales de fútbol con derecho a voto en este cónclave manifestaron su apoyo a Blatter, al que consideraron la persona más apropiada para continuar dirigiendo la organización, que cuenta con un total de 209 miembros.
En cambio, los europeos que respondieron a los requerimientos de la prensa fueron unánimes en apoyar al príncipe jordano y vicepresidente de la FIFA, Alí bin Al Husein, el único rival que se enfrentará esta tarde a Blatter, quien se postula para su quinto mandato.
El presidente de la Federación de Fútbol de Holanda, Michael van Praag, que fue candidato a presidente, presentó su retirada y ahora apoya al jordano, opinó que este tiene opción de ganar y adelantó que, de no ser el caso, el resultado final será ajustado.
«Nunca he creído en los bloques y en esta ocasión hay algunos que están claramente divididos. Esta votación es secreta y cada quien puede hacer lo que quiera», agregó.
La fisura más evidente, según han comentado delegados que han pedido el anonimato, se observa en la Confederación de Fútbol Sudamericana (CONMEBOL) y en la Confederación de Fútbol de América del Norte, Central y del Caribe (CONCACAF), las más golpeadas por uno de los dos escándalos de corrupción que han estallado.
Los siete dirigentes de la FIFA detenidos hace dos días en Zúrich, y cuya extradición pide Estados Unidos por graves cargos de corrupción, forman parte de ambos bloques.
Blatter pide a delegados de la FIFA «cerrar filas» en estos tiempos difíciles
El presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, pidió hoy a las asociaciones nacionales de fútbol «cerrar filas» en los tiempos difíciles que vive la organización por los escándalos de corrupción en los que están involucrados miembros de su cúpula.
«He hablando de dar un giro, debemos cerrar filas e ir hacia adelante», les dijo al presentar el informe del mandato que concluye hoy.
Blatter aludió directamente a los casos de corrupción que afectan a la FIFA, revelados dos días antes de este Congreso anual, y explicó que modificó su informe para tener en cuenta estos últimos acontecimientos, a los que indirectamente dedicó prácticamente toda su alocución.
Reiteró, a ese respecto, lo que ya dijo anteriormente: «Acepto que el presidente de la FIFA es el responsable de todo. Quiero compartir esta responsabilidad con ustedes, o al menos con el Comité Ejecutivo, pero no podemos controlar permanentemente a todos los que están en el fútbol».
«Los culpables son individuos y no el conjunto de la organización», enfatizó.
El suizo, de 79 años, se presenta hoy a una nueva reelección con la que aspira a un quinto mandato, pero las críticas y manifestaciones de oposición se han endurecido a raíz de los casos de corrupción destapados.
En la presentación oral de su informe, durante el que parecía muy sereno y distendido, Blatter dijo que la reforma de la FIFA que emprendió buscaba justamente reforzar los mecanismos de control, aunque reconoció que los hechos conocidos recientemente indican que se ha fracaso en ese objetivo.
«Vemos los malos resultados que estamos obteniendo», admitió Blatter, quien, sin embargo, comentó con ironía que «tampoco es bueno que esto salga dos días antes de la elección».
Algunos han relacionado el momento de la detención de siete directivos de la FIFA en Zúrich y la incautación de documentos y datos electrónicos en su sede -como parte de dos investigaciones penales distintas- como un intento por debilitar la candidatura de Blatter.
Ambas intervenciones ocurrieron el pasado miércoles.
El presidente utilizó gran parte de su informe a los delegados para insistir en que los órganos de control de la FIFA «no pueden controlar a 300 millones de personas», considerados como miembros activos de la organización.
«En ningún país un solo tribunal puede controlarlo todo. Esto hay que entenderlo», recalcó.
Blatter también se dio crédito por la importancia que la FIFA ha adquirido en sus diecisiete años al frente de ella, durante los cuales «se ha convertido en una empresa… ya no es club».
«Es una gran empresa que requiere la comprensión y el apoyo de sus accionistas, que son ustedes, las asociaciones nacionales de fútbol», dijo a los presentes.
Les invocó a mostrar «espíritu de equipo» para «resolver los problemas» que enfrenta la institución más representativa del fútbol mundial.
Blatter también les pidió que, a lo largo de esta crucial jornada, den muestra de «disciplina, respeto y juego limpio, como si estuviéramos en un estadio y estuviésemos jugando fútbol».
