¿Qué ocurre si los jugadores de un club se niegan a jugar por miedo al COVID-19?
Ante la inminente vuelta del fútbol, hay jugadores que muestran sus reticencias a volver a jugar por miedo a contraer el COVID-19.
Así, el pasado martes los jugadores de la primera plantilla del SD Eibar hacían público un comunicado en el que manifestaban tener miedo a retomar su actividad. También el jugador del Cádiz Fali, que anunció recientemente que no jugaría en una vuelta a la competición si existe el mínimo riesgo de contagio por coronavirus.
La Liga de Fútbol Profesional ha realizado, de cara a la vuelta a los entrenamientos, un meticuloso protocolo para ofrecer las máximas garantías posibles a los jugadores, pero, ¿qué consecuencias tendría si, a pesar de ello, los jugadores de un club se negaran a jugar?
1. Las consecuencias para los jugadores
Conforme la normativa de prevención de riesgos laborales, los trabajadores tienen derecho a interrumpir su actividad cuando ésta entrañe un “riesgo grave e inminente para su vida o su salud”. Sin embargo, mientras los clubes tomen las medidas adecuadas para proteger la salud de sus jugadores, si los futbolistas no acuden a los entrenamientos o los partidos estaríamos ante ausencias no justificadas.
Las ausencias no justificadas suponen, por el Convenio Colectivo de Fútbol Profesional, una falta grave si se trata de un entrenamiento, y muy grave si se trata de un partido oficial.
Por ello, el club podría imponerles las sanciones disciplinarias estipuladas en el propio convenio, que pueden consistir en una multa de hasta el 25% de su salario mensual, la suspensión de sueldo hasta de un mes, o pudiendo llegar a ser incluso el despido.
2. Las consecuencias para el club
Para poder disputar un partido oficial, los clubes están obligados a presentarse con al menos siete jugadores de la primera plantilla, según exige el artículo 223 del Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol. Pueden completar la alineación con jugadores del filial o de un equipo dependiente, siempre que éstos sean menores de 23 años.
Si el club no acude, o lo hace con menos de siete jugadores de la primera plantilla, se le tendría por incomparecido. Y la incomparecencia podría conllevar las siguientes consecuencias, según el artículo 77 del Código Disciplinario de la RFEF:
- Por una parte, 3 puntos menos en la clasificación,
- Además, una multa que va de 3.000 a 12.000 euros
- Y, además, el deber de indemnizar al otro club en caso de que fuera el visitante
Pero es que la cosa no queda ahí: si siguen negándose a jugar, a la segunda incomparecencia el club podría ser excluido de la competición.
3. La exclusión de la competición por incomparecencia
En caso de que un club fuera excluido de la competición por una segunda incomparecencia, los encuentros que quedasen pendientes se daría por vencedor a los clubes contra los que tuviera pendiente jugar.
El club sería descendido de categoría, sin tener además derecho a ascender hasta transcurrida la siguiente temporada. La situación se torna más grave para el club que en ese momento se encontrara virtualmente descendido -como podría ser, por ejemplo, el caso del Eibar-, puesto que en ese caso no podría ascender en las siguientes dos temporadas.
Irene Aguiar
Adjunta a la dirección de IUSPORT y asesora jurídica especialista en derecho deportivo
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