Tras la reelección de Joseph Blatter en la tarde del viernes por 133 votos contra 73 del príncipe jordano, al núcleo duro de la FIFA le ha faltado tiempo a la hora de presionar al renovado presidente para que proponga al máximo órgano de la FIFA la expulsión de EEUU a la vista de la «injerencia intolerable» del país norteamericano en los «asuntos internos» de la organización mundial del fútbol, posibilidad que nos parece impensable que prospere dado el tamaño del enemigo al que se enfrentaría.
El grupo de presión hace suyos -en privado- los argumentos que empleó Rusia el pasado jueves cuando acusó a Estados Unidos de una aplicación extraterritorial de la legislación nacional en el caso de la detención de varios altos responsables de la FIFA acusados de corrupción.
El líder ruso, Vladímir Putin, fue más lejos y afirmó que las detenciones son un intento de boicotear el Mundial de 2018 y bloquear la reelección como presidente de Joseph Blatter, quien habría sido presionado para impedir la celebración del Mundial de Fútbol en Rusia en 2018.
Por su parte, el departamento de Justicia de EEUU se ratificó en su jurisdicción e hizo público ayer un comunicado en el que anunciaba que han sido presentadas 47 acusaciones contra 14 personas por «organización mafiosa, fraude masivo y blanqueo de dinero, entre otros». En IUSPORT ya explicamos cuáles son los argumentos de EEUU para intervenir.
Pero Blatter sabe que la cruzada de EEUU contra la FIFA no ha hecho más que empezar. En la jornada electoral así lo confirmó: «habrán más malas wp_posts» (cita no textual), dijo el dirigente suizo. Eso le hace dudar y con toda seguridad hará que le dé muchas vueltas al asunto antes de responder «de esa manera» a la primera potencia mundial, con perdón de China.
Y es que el Politburó de la FIFA quiere responder de forma contundente al diario The New York Times, que dedicó el jueves su editorial principal al escándalo de corrupción en la FIFA, proponiendo que, como primer paso, debería decidirse la «destitución» del presidente de la organización, Joseph Blatter.
Epílogo
Lo que descarta absolutamente Blatter es aplicar el mismo «castigo» a Suiza, país que también ha abierto diligencias penales contra los dirigentes de FIFA. ¿Será porque esta organización existe «legalmente» gracias a que la reconoce el Estado helvético y arriesgaría su propia existencia como persona jurídica?
